Mario Vázquez Raña, ¿el Ciudadano Kane mexicano?

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (22 de febrero de 2015)

A diferencia de otros empresarios como “El Tigre” Azcárraga, Carlos Slim o Ricardo Salinas Pliego, Mario Vázquez Raña tuvo una vida pública gris y poco sobresaliente, mucho más activa como dirigente deportivo internacional, que como el dueño de una de las cadenas de periódicos más grandes del mundo. Aunque ejerció un gran protagonismo en la información que se publicaba día a día en sus periódicos, que en las últimas décadas pocas personas leían, su influencia en otros medios de comunicación fue escaza en comparación con otros de los barones de la comunicación en México. Sin embargo, en la historia empresarial de Mario Vázquez Raña hay rasgos y coyunturas similares a las de sus coetáneos. En particular, en la historia de los cuatro empresarios aludidos hay un “momento de fortuna” (coyuntura), a partir del cual su poder económico creció desorbitadamente: en 1960 la dinastía Azcárraga aseguró su futuro cuando el Congreso mexicano publicó una ley a modo de Televisa y en la primera mitad de los noventa el Gobierno Federal vendió, a un módico precio, las paraestatales Telmex e Imevisión, con lo cual favoreció a Slim y a Salinas Pliego. De la misma forma, en la década de los setenta, Echeverría hizo algunos regalos a Vázquez Raña, quien desde entonces se convirtió en un incondicional escudero de los gobiernos priístas.

El padre de Mario Vázquez Raña nació en España, en un pueblo llamado Avión y llegó a México en 1918. Primero trabajó en Chihuahua como minero y después echó a andar una tienda de muebles. En 1932 nació Mario Vázquez Raña, y según narraran distintos artículos en Internet, desde muy joven comenzó a trabajar en el negocio de su padre. En este punto, por ejemplo, esta historia es muy similar a la de Carlos Slim, cuyos padres llegaron del extranjero a México a principios el siglo XX y que, luego de décadas de trabajo, lograron prosperar a través de distintos negocios dedicados al comercio, especialmente de mercerías. Al igual que Slim, Mario Vázquez Raña estudió en la UNAM y durante las primeras décadas de su vida profesional se dedicó completamente al negocio familiar, una tienda que terminaría siendo famosa a nivel nacional. Las mueblerías “Hermanos Vázquez” se instalaron en distintas ciudades de México e inundaron de comerciales los canales de Televisa.

En la década de los setenta, con un capital económico importante, Mario Vázquez Raña comenzó a acercarse a los espacios de poder político, especialmente a los círculos de Luis Echeverría, quien fuera presidente en México de 1970 a 1976. Hacia el final de su gobierno, Echeverría nombró a Vázquez Raña como presidente del Comité Olímpico Mexicano (1974) y director general del Instituto Nacional del Deporte (1975). Un año más tarde, el entonces presidente le hizo un último regalito. En una operación que hasta ahora no ha sido completamente explicada, el Gobierno federal compró la cadena de periódicos del general García Valseca y luego, sin licitación de por medio, vendió esta empresa periodística a Mario Vázquez Raña por una cantidad hasta ahora desconocida. Esta operación, que marcó la vida empresarial de Vázquez Raña, tiene rasgos muy similares a la venta que el Gobierno federal hizo de Telmex y de Imevisión, operaciones que también marcaron significativamente el desarrollo económico y político de empresarios como Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego.

Como decía, las razones de estos regalos todavía son oscuras. Dos posibles explicaciones, que no son mútuamente excluyentes, pueden encontrarse en los últimos cables revelados por Wikileaks, donde funcionarios estadounidenses señalan que Vázquez Raña fue un actor que sirvió como vehículo comunicativo entre el presidente Echeverría y el régimen cubano de Fidel Castro. Esto hace sentido, pues Vázquez Raña presumía públicamente de tener una amistad con Castro. Estos mismos cables de Wikileaks sugieren que Echeverría le entregó a Vázquez Raña el conjunto de periódicos, con el fin de tener medios de comunicación a su servicio una vez que su presidencia llegara a su fin, tal como Miguel Alemán lo hiciera con Televisa. Lo cierto es que, en una entrevista publicada en 1983 en el periódico español El País, Vázquez Raña declaró que fue “por casualidad” que se convirtió en el dueño de una cadena de 33 periódicos, pues él lo que quería comprar “frigoríficos”.

Estas coyunturas políticas, o regalos presidenciales, tuvieron una gran influencia en la segunda etapa de desarrollo profesional de Mario Vázquez Raña. De ser un comerciante adinerado, pasó a ser un actor con gran ascendencia en la política deportiva nacional e internacional y a poseer un emporio periodístico que en sus mejores momentos estuvo compuesto por setenta periódicos, así como estaciones de radio, canales de televisión, productoras e importadoras de papel periódico, entre otras empresas más. Desde 1976, hasta el día de su muerte, el 8 de febrero de 2015, Mario Vázquez Raña y sus medios de comunicación estuvieron al servicio del poder político, especialmente de los gobiernos priístas, aunque el empresario en diversas entrevistas se definió, eufemísticamente, como “gobiernista”, es decir, un editor al servicio de los gobiernos en turno.

Un ejemplo claro del periodismo oficialista que los diarios de la Organización Editorial Mexicana (OEM) han practicado, ocurrió en el contexto de las campañas presidenciales en 2012. En mayo de aquel año Enrique Peña Nieto, como candidato a la presidencia, ofreció una conferencia en la Universidad Iberoamericana. Al final de la conferencia, los estudiantes de la universidad adoptaron un tono crítico en contra del político y luego de gritos y rechiflas, lo corrieron de la universidad. Horas más tarde, el entonces presidente del PRI minimizó las críticas, pues según él habían sido realizadas por un “puñado de alumnos”. Mientras que este episodio fue un duro golpe para la campaña política de Peña Nieto y marcó el inicio del movimiento #YoSoy132, los periódicos de la OEM publicaron notas y fotografías que defendían al candidato príista. Por ejemplo, El Sol de Morelia publicó en primera plana: “Éxito de Peña Nieto tras intento orquestado de boicot”.

La Prensa

La Prensa

Como empresario, Mario Vázquez Raña fue exitoso, pues logró confeccionar productos de consumo masivo, como Esto, un tabloide dedicado al mundo deportivo o La Prensa, una publicación de nota roja. Estos dos periódicos venden muchos más ejemplares que cualquiera de los periódicos generalistas y “nacionales” que se editan en la Ciudad de México. Los periódicos generalistas de la OEM, como Los Soles, o El Occidental en Guadalajara, desde hace años que han tenido una baja circulación y no se han caracterizado por hacer un periodismo crítico o innovador que influya en la agenda nacional. Por el contrario, son periódicos oficialistas, que sirven para defender a los gobiernos en turno, que publican información de las oficinas de prensa, que dan espacio a articulistas poco críticos y que maman millones de pesos al año por concepto de publicidad oficial. Además, muchos de estos periódicos sirvieron como un escaparate para Vázquez Raña, un megalómano que gustaba publicar noticias sobre sus logros en la política deportiva, o sus “diálogos con la historia”, una serie de entrevistas con más de “500 jefes de estado”. Al día siguiente de su muerte, todos sus periódicos publicaron exactamente la misma portada.

Portada de El Occidental. 9 de febrero de 2015.

Portada de El Occidental. 9 de febrero de 2015.

En no pocas ocasiones se ha dicho que Mario Vázquez Raña es (o fue) el “Ciudadano Kane” mexicano. En Citizen Kane, Orson Welles retrató a Randolph Hearst, el dueño de una cadena nacional de periódicos, quien se jactaba de “dictar la opinión pública” en Estados Unidos y de crear noticias falsas. El Ciudadano Kane llegó a ser congresista y desafió abiertamente al poder político. En contraparte, Mario Vázquez Raña terminó siendo un empresario bastante conservador y decidió seguir la fórmula que tanto éxito le dio para reproducir su fortuna y poder: la subordinación. A diferencia de los Azcárraga, los Pliego y los Slim, que han visto que el viejo régimen priísta y revolucionario ya no existe más, Vázquez Raña murió como un soldado del régimen, un soldado que decidió seguir dando batallas en el siglo XXI con estructuras mentales del siglo XX.

¿Que será del emporio periodístico de Mario Vázquez Raña, que al paso de los años se hizo viejo y anacrónico? Hasta ahora es una incógnita.

Este artículo fue publicado el 22 de febrero de 2015 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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Nuevas epistemologías en la sociedad red: de la medición del ser al estar siendo

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (8 de febrero de 2015)

Portada del libro Teeteto

Portada del libro Teeteto

Platón escribió una obra vasta, compleja, y que contiene una inagotable fuente de preguntas filosóficas. En los textos de Platón, que están escritos en forma de diálogo, el protagonista es Sócrates, un personaje que viaja por el mundo griego y a su paso, encuentra a distintos filósofos, políticos, ciudadanos o esclavos, con quienes conversa sobre distintos temas. En uno de esos diálogos, Sócrates se encuentra con Teeteto, un joven estudiante quien años más tarde se convertiría en un famoso matemático y con quien tiene una conversación para investigar y definir qué es el conocimiento. En uno de los pasajes de este diálogo, Sócrates le explica a Teeteto que todas las cosas a nuestro alrededor están en movimiento, aun a pesar de que muchas de ellas parezcan inmóviles ante el ojo humano. Una planta puede aparentar inmovilidad, pero sabemos que en su interior una serie de células están en constante movimiento. Si este principio es cierto, dice Sócrates, ninguna cosa es una cosa, sino que esa cosa está siendo tal cosa. Esta idea representa un gran reto para saber qué es el conocimiento y cómo definirlo. Los seres humanos, a través de la percepción y de métodos como el que ofrece la ciencia, podemos conocer partes y momentos de esas cosas que están en constante movimiento. Sin embargo, parece que algo está cambiando, pues diversos desarrollos tecnológicos han permitido, cada vez más, que conozcamos cómo están siendo las cosas.

Hasta hace poco, la mayoría de las cosas eran medidas en una sola ocasión, pues resultaba muy difícil, costoso, o en algunos casos imposible, medirlas todo el tiempo y observar sus pequeños cambios y evoluciones. La tecnología, especialmente en el campo informativo, está permitiendo que podamos tener medidas constantes del mundo y de todos su objetos. Actualmente, en teoría, la mayor parte de las cosas a nuestro alrededor son susceptibles de ser representadas a través de información y esa información es susceptible de ser recolectada y analizada. Al respecto, hay varios ejemplos que ilustran estos cambios. Por ejemplo, en septiembre de 2014 un laboratorio médico lanzó al mercado un nuevo dispositivo electrónico para medir los niveles de glucosa de las personas que viven con diabetes. Este dispositivo se inserta dentro de la piel del paciente y puede permanecer ahí durante catorce días consecutivos. La ventaja que ofrece este producto es que las personas con diabetes pueden prescindir de estarse pinchando el dedo varias veces al día para medir sus niveles de glucosa, pues el dispositivo ofrece al paciente información sobre su cuerpo, a cualquier hora y en cualquier lugar. Además, el dispositivo puede enviar estas mediciones a las computadoras y teléfonos del paciente y sus médicos.

En el terreno deportivo, desde hace un par de años que se pueden encontrar en el mercado una serie de pulseras que miden las frecuencias vitales del cuerpo humano. Estas pulseras o chips que deben ir pegados al cuerpo, pueden monitorear durante las 24 horas del día y los 365 días del año, la respiración y el ritmo cardiaco de una persona. También, entre otras cosas, pueden contar el número de pasos que un individuo da durante o un día o la velocidad que adquiere mientras corre en un parque. Quienes usan estas pulseras pueden tener información, en tiempo real, de cómo es que su cuerpo se está comportando. Además pueden acceder a estadísticas para conocer cómo es que esta información se agrega y distribuye durante tiempos más largos. En el pasado, en una cita médica los doctores o enfermeras nos tomaban la presión, medían nuestra estatura y nos subían a una báscula para calcular nuestro peso. Sabíamos quiénes éramos en ese momento y cómo era nuestra salud en ese momento. Ahora, estas pulseras y otros desarrollos tecnológicos permitirán que podamos saber en tiempo real quiénes estamos siendo y en qué momento ganamos o perdemos peso, o el momento en el que nuestros órganos comienzan a deteriorarse.

El efecto de toda esta nueva forma de medir o interpretar la realidad, también se puede observar en el campo periodístico. En las salas de redacción de los medios informativos más avanzados, constantemente están llegando mediciones del estado del tiempo, del tráfico urbano, del uso de redes sociales, de los movimientos en los mercados bursátiles, del desarrollo de eventos deportivos, entre otras cosas más. Esto ha permitido que muchos medios de comunicación puedan ofrecer a sus lectores, radioescuchas o televidentes, información que se produce al mismo tiempo que un acontecimiento está en desarrollo.

Platón escribió el diálogo de Teeteto en el año 369 antes de Cristo. 2384 años después, comenzamos a vislumbrar una nueva forma de comprender y entender la realidad, que seguramente traerá cambios gigantescos para las personas que habitamos este planeta. En teoría, el futuro puede deparar un mundo en el que todas las cosas sean susceptibles tener sistemas informativos que permanente estén describiendo y analizando su constitución y cambios físicos. Esto supondría que podríamos comprender el mundo como un ser vivo gigantesco, en el que desde sus partículas más pequeñas, hasta sus organismos más complejos, están en constante movimiento. Por ejemplo, los médicos podrían obtener información, en tiempo real, de la salud de todas aquellas personas que pudieran estar conectadas a una red informativa. La forma de conocer y desarrollar la medicina sería diferente, pues en lugar de ver a un paciente, los médicos podrían observar a una red de personas que comparten los mismos síntomas y con ello comenzar a entender los padecimientos físicos desde otras perspectivas. Los periodistas que en el futuro armen un reportaje sobre la salud púbica de una ciudad o un país, ya no tendrían que recurrir a estadísticas hechas a través de encuestas o de modelos estadísticos, pues podrían conocer, exactamente, cuántas personas están enfermas de tal o cual padecimiento, en tal o cual día del año. Los sociólogos, por otro lado, podrían tener datos sobre el número de horas que las personas hablan al día, el tiempo que pasan viendo la televisión, o interactuando a través de redes sociales. Por supuesto, estas nuevas rutas epistemológicas también conllevan a un lado oscuro y que en muchas casos ya estamos experimentando. El nuevo conocimiento difícilmente será para todos y los agentes e instituciones más poderosas buscarán controlar esta información. La policía podría saber, o ya sabe, en dónde estás, a qué hora, y con quién. Los políticos y publicistas podrían conocer qué piensas, por quién votas, y qué decisiones tomas en tu vida cotidiana.

Al final de su diálogo, Teeteto y Platón concluyen que su búsqueda ha sido infructuosa, pues no lograron definir a ciencia cierta qué es el conocimiento. Más de dos mil años después, seguimos buscando respuestas a esta pregunta del campo epistemológico. Lo cierto es que, en tiempos de la sociedad red, estamos en un momento de grandes transformaciones en el conocimiento humano.

Este artículo fue publicado el 9 de febrero de 2015 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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Poder e imágenes en México durante 2014, de la frivolidad al horror

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (26 de enero de 2015)

2014 será recordado como el año en que desaparecieron 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y como el año en el que Peña Nieto perdió el control del país. Esta historia se contó de múltiples formas y como nunca antes, las imágenes tuvieron un papel fundamental en la visibilidad del poder político.

Una larga primavera visual de frivolidad política

Durante la primera parte de 2014 el gobierno federal produjo y propaló una campaña de comunicación muy ambiciosa. Luego de un primer año de gobierno en donde el Presidente tuvo apariciones públicas más bien discretas y donde lo pasó negociando el tristemente célebre Pacto por México, en 2014 decidió que era tiempo de proyectar la imagen de su nuevo gobierno. Con el documento del Pacto por México doblado en las bolsas ocultas de su saco, Peña Nieto comenzó a avanzar en su estratega comunicativa. A la distancia, la estrategia resulta nítida: su equipo de trabajo creó mensajes para distintos sectores sociales, los cuales fueron difundidos a través de canales masivos. Hubo mensajes domésticos para el sector empresarial, para las amas de casa, para los jóvenes y para la clase trabajadora. Además, se crearon mensajes difundidos internacionalmente para generar una narrativa similar a la que Brasil tuvo hasta hace poco: la del gigante latinoamericano que comienza a despertar.

Peña Underwood. A la izquierda, Kevin Spacey en su papel de Francis Underwood. A la derecha, Enrique Peña Nieto, en su papel de presidente de México.

Peña Underwood. A la izquierda, Kevin Spacey en su papel de Francis Underwood. A la derecha, Enrique Peña Nieto, en su papel de presidente de México.

Cinco imágenes marcaron los mensajes y el descalabro de Peña Nieto. El primer latigazo llegó en febrero. La revista Time publicó en su portada regional una imagen del Presidente en la que aparece perfectamente vestido. El encuadre fotográfico tiene por objetivo generar una percepción de control y poder. El lector de la revista Time es observado por un político que mira de arriba abajo, tal como es retratado en decenas de ocasiones Frank Underwood, el protagonista de la serie House of Cards. La portada de la revista incluyó un mensaje que marcó la discusión pública de las siguientes semanas: “Saving Mexico. How Enrique Peña Nieto’s sweeping reforms have changed the narrative in his narco-stained nation”. (“Salvando México. De cómo las reformas de Enrique Peña Nieto han cambiado la narrativa en una nación marcada por el narcotráfico”.) Luego de este mensaje distintos analistas políticos coincidieron que en México estábamos viviendo un “cambio de narrativa” y que la clase política en el poder se estaba diferenciando de su antecesora, la “generación del no”. A un año de esta publicación es difícil sostener que este mensaje devino de un trabajo periodístico, cuando resulta evidente que fue el resultado de un ejercicio de relaciones públicas.

Entrevista de Jacobo Zabludovsky, el periodista más independiente de México, a Enrique Peña Nieto.

Entrevista de Jacobo Zabludovsky, el periodista más independiente de México, a Enrique Peña Nieto.

Aunque hubo una gran crítica a la portada de Time, hasta ese momento todo parecía caminar perfectamente en México. Llegó mayo y el equipo de Peña Nieto soltó otros dos latigazos. Primero fue la portada de la revista Rolling Stone, en donde apareció la imagen del presidente, con su copete y gran sonrisa. La imagen fue editada con un estilo retro, como si Andy Warhol la hubiera intervenido. Debajo del retrato del presidente escribieron: “Peña Nieto el reformador. ¿Tonto?… Ni tanto”. Quince días después emergió la tercera imagen: en una gira de trabajo en Cancún, Enrique Peña Nieto casualmente se encontró con Kevin Spacey y se tomó una selfie con el actor que interpreta a un maquiavélico político estadounidense. La imagen fue un éxito y en pocas horas se viralizó. Días más tarde diversos portales reportaron que la fotografía no fue acto espontáneo, sino parte de la estrategia comunicativa del presidente. Durante el verano otras imágenes cobraron relevancia. Peña Nieto apareció en la portada de la revista ¡Hola! bailando en la graduación de su hija y en septiembre dio una entrevista a Jacobo Zabludovsky, en donde el presidente y el periodista fueron retratados en uno de los lujosos salones del Palacio Nacional.

El otoño visual: ojos y bocas que desaparecen

Sin embargo, en octubre todo cambió de golpe. Las imágenes y narrativas creadas por el gobierno fueron trituradas por la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. En unas cuantas semanas el gobierno federal comenzó a hundirse a causa de su incompetencia y del horror que causó la tormenta perfecta de Ayotzinapa. Entonces vino la revancha visual. Las imágenes del presidente poderoso en la primavera de 2014 fueron modificadas por decenas de usuarios en internet. El presidente lo nombraron como el Mexican Murder y la foto de la portada en la Rolling Stone sirvió para ilustrar carteles y memes que pedían la renuncia del mandatario mexicano.

Peña Nieto en la portada de la revista Rolling Stone y en un cartel que pide su renuncia

Peña Nieto en la portada de la revista Rolling Stone y en un cartel que pide su renuncia

El sitio #ilustradoresporayotzinapa se convirtió en un importante polo de producción y reproducción de las imágenes de los estudiantes, aunque no el único. Esta iniciativa retomó las fotografías de los estudiantes para intervenirlas, copiarlas, modificarlas y otorgarles una mayor fuerza visual en Internet. La mayor parte de los diseños que aparecen en este sitio conservan el formato de las fotografías originales de los estudiantes que fueron dadas a conocer públicamente y que recuerdan a las imágenes que comúnmente se publican en los anuarios escolares. En el imaginario colectivo mexicano, los estudiantes, como idea y como concepto, son un tema sensible, ligado permanentemente a la matanza estudiantil en 1968. Las fotografías intervenidas funcionan como textos que vuelven visibles los rostros de estudiantes de clases populares y humildes, con rasgos mestizos e indígenas: rostros que fueron silenciados y desaparecidos del anuario escolar. Estas imágenes, producidas digitalmente y difundidas por Internet, tienen un formato que les permite instalarse dentro del universo de fotografías que circulan por las redes sociales en donde es común que los usuarios publiquen fotos de sus cuerpos, pero especialmente de sus rostros (selfies).

Fotos de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa

Fotos de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa

 

"Yo, Jimena Ramírez, quiero saber dónde está Everardo Rodríguez Bello"

“Yo, Jimena Ramírez, quiero saber dónde está Everardo Rodríguez Bello”

En octubre de 1968 circularon pocas fotografías sobre los asesinatos de cientos de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México. En aquel entonces había muchos menos medios de comunicación en el país de los que hay ahora. Y los medios que existían, salvo algunas excepciones, eran controlados por una estructura política autoritaria y que poco toleraba la libertad de expresión. Cuarenta y seis años después, también en octubre, la situación fue completamente distinta: el sistema de comunicación mexicano se diversificó e Internet ha propiciado la posibilidad de una circulación rápida y sin censura, de cualquier tipo de fotografía o imagen. En el otoño del horror, una imagen destacó sobre otras: la fotografía de Julio César Mondragón, un estudiante que fue desollado vivo. La imagen de su cuerpo, destrozado y sin ojos, circuló por Internet como una muestra de la barbarie en tierras guerrerenses. Esta imagen marcó la iconografía que comenzó a producirse en la contraestrategia visual. Los ojos de los estudiantes son un motivo visual constante en los trabajos de artistas y diseñadores que decidieron manifestarse en Internet. En algunas casos, grandes ojos miran directamente al espectador (a diferencia de la altiva mirada peñanietista), en otros, los ojos son modificados, intervenidos o eliminados, como una pista visual que mantiene vivo el recuerdo del joven Mondragón.

Ojos. #ilustradoresporayotzinapa

Ojos. #ilustradoresporayotzinapa

Otro de los elementos que llama la atención al observar todas estas imágenes, son las bocas de los estudiantes. La boca es el medio físico y la estructura orgánica que posibilita uno de los procesos básicos de comunicación: la interacción con otras personas a través del lenguaje, en diálogos públicos o privados. Por la boca salen nuestros pensamientos, por la boca salen nuestros sentimientos. La desaparición o asesinato de una persona lleva a su silenciamiento, a la desarticulación de ese medio físico y orgánico del cual emanan los pensamientos de una persona. En el caso de la desaparición y asesinato de los estudiantes en México hay un componente político innegable, el cual es expresado en las imágenes que conmemoran la vida de los jóvenes de Ayotzinapa: en algunos rostros las bocas fueron borradas, en otros modificadas, en otros bloqueadas por banderas mexicanas, por manos o por distintos objetos.

Boca. #ilustradoresporayotzinapa

Boca. #ilustradoresporayotzinapa

También resulta llamativo que en muchas de las imágenes que circulan por Internet, el concepto de país, de nación y de Estado están presentes. No hay un deslinde de lo mexicano, por el contrario, la estética visual está marcada por símbolos y objetos nacionales, como mapas, banderas, escudos, nopales o águilas; marcada también por la sincrética cultura popular que tiene rasgos indígenas y católicos, de ahí que héroes y heroínas populares aparezcan constantemente en estas imágenes, como la Virgen de Guadalupe, Zapata, Villa o integrantes del EZLN. Esta vitalidad visual de lo mexicano marcha a la par de una severa crítica al orden de cosas que ha permitido la desaparición y muertes violentas de miles de personas en el país. Muchas de estas imágenes explican claramente lo que muchos no hemos podido hacer a través de las palabras: el Estado es responsable por lo sucedido en Ayotzinapa, el Estado como un conjunto de personas e instituciones que integran un país.

México. #ilustradoresporayotzinapa

México. #ilustradoresporayotzinapa

 

Cultura popular. Estas imágenes las tomé de Twitter. Desconozco quiénes son los autores.

Cultura popular. Estas imágenes las tomé de Twitter. Desconozco quiénes son los autores.

El mundo visual como una representación de las disputas políticas (no partidistas)

Una buena parte de la comunicación en Internet es mediada por imágenes. En ese gran río visual, el ciberespacio mexicano fue de una primavera marcada por la frivolidad de la política hecha desde un despacho de diseño gráfico, a un otoño lleno de imágenes creadas a partir del horror e indignación por la muerte de 43 estudiantes normalistas. Muchas de las disputas políticas contemporáneas están ocurriendo a través de imágenes. Por ello, es de alta pertinencia observar este campo visual en México, pues las imágenes cristalizan parte de la complejidad política en la que vive México. También reflejan una estética visual que muy probablemente cobrará mucho más relevancia en el futuro.

Este artículo fue publicado originalmente el 26 de enero de 2015 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara. La versión publicada en este blog fue ampliada.

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