Dar la cara y gobernar

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Las noches del martes y miércoles de esta semana, el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa apareció en televisión. Sus entrevistadores, como siempre: Joaquín López Dóriga “el teahcer”  (del periodismo oficialista) y Javier Alatorre. En Quid: observatorio de medios, nos desvelamos para ver estas entrevistas (han de saber que somos madrugadores) y sacar algunas conclusiones. De cualquier forma aquí les dejamos un link en el que pueden consultarlas desde la comodidad de su computadora.

Luego de un año horribilis, el presidenturno se mostró relajado y en algunos momentos, hasta sonriente. Y cómo no iba a estarlo si tuvo dos entrevistas a modo, las cuales no fueron en vivo (lo que permite hacer mejores tomas con cámaras de video y sobre todo, hacer las ediciones necesarias para mostrar la elocuencia del mandatario) y las dos grandes estrellas de los telediarios mexicanos apenas y se animaron a realizar un par de preguntas críticas.

El tono de la conversación fue orientado a explicar “las difíciles decisiones” que el presidente ha tenido que tomar, como fue la extinción de Luz y Fuerza del Centro, la extradición de criminales a Estados Unidos así como la subida reciente en los impuestos. Calderón se escudó en un argumento simple para justificar sus acciones: “no había de otra”. No hay de otra que seguir con la guerra contra el narcotráfico. No hubo otra manera de resolver el tema de Luz y Fuerza del Centro, una empresa que le costaba a cada mexicano (según los nuevos spots del gobierno federal), mil quinientos pesos.

Sin embargo, lo más interesante llegó cuando dialogaron respecto del tema económico. La entrevista, sin duda, fue una estrategia para contrarrestar las declaraciones que Joseph Stiglitz hiciera a mitad de semana, en las que definió a México como uno de los países que peor manejo tuvo de la crisis económica. La respuesta del presidente: México, por su gran dependencia de Estados Unidos, es el país que más sufre cuando el gigante entra en crisis y de no haber sido por los grandes esfuerzos del gobierno Federal, esto estaría peor. Además, dijo, “¡se nos está acabando el petróleo!”, con un temperamento que recuerda más a José López Portillo (“¡defenderé el peso como un perro!”), que a un Estadista que enfrenta la crisis con arrestos.

En Los Pinos la están pasando mal y tal como muchos pragmáticos de la política aconsejan, no queda más que echar a andar estrategias para, al menos, mejorar las percepciones de la opinión pública.

Desde este ciberobservatorio le lanzamos una pregunta al presidente: ¿Cuándo aparecerá en un programa de radio con Carmen Aristegui? ¿Cuándo le dará una entrevista a un periódico como El Universal, Reforma o La Jornada? ¿A la Revista Proceso?

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Archivado bajo Democracia y comunicación, Derecho a la información, Diálogo Público, Discurso y poder, Sistema de comunicación de México, Transparencia y rendición de cuentas

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