De índices y percepciones: ¿alguien duda de la corrupción en México?

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Según el “Índice de percepción de corrupción 2009”, elaborado por Transparencia Internacional, México ocupa el lugar 89 de 180 países, con una calificación de 3.3 en una escala de 10 puntos, es decir, está reprobado. La noticia cayó como una bomba en suelo mexicano y en terreno fértil para un espacio público en el que, a nivel nacional, se han discutido temas fundamentales para el país como la construcción del presupuesto para el siguiente año en medio de un escenario de crisis económica, el desmantelamiento de Luz y Fuerza del Centro, o los cotidianos asesinatos de periodistas que cubren el tema del narcotráfico. Estos temas están relacionados ampliamente con la corrupción del Estado mexicano. En otras palabras, quienes habitamos este país, sin leer el documento de Transparencia Internacional, sabemos y percibimos muy bien, que vivimos en un país corrupto. La corrupción la padecemos pero también la construimos; la señalamos pero poco hacemos por erradicarla. Ante esta nota, Quid ITESO: Análisis Crítico de Medios, apunta algunas ideas.

  1. Periodismo de poca investigación. En una breve revisión que hicimos de las notas aparecidas en distintos espacios informativos (Grupo Milenio, Grupo Reforma, El Universal y La Jornada), encontramos que el tema se trató con poca profundidad. Los textos estuvieron enfocados a resaltar el bajo lugar que México ocupa en el índice de corrupción. Pero también es relevante informar qué características tiene Transparencia Internacional, quiénes lo presiden y de dónde obtienen los recursos para hacer su trabajo; importante estudiar la metodología utilizada y sus indicadores. Falta más trabajo de investigación y análisis críticos. Por ejemplo, el estudio se basa en la percepción de “consultores especializados” y no en un trabajo de campo de mayor amplitud; los rubros que analizan están muy orientados a dimensiones comerciales y jurídicas y dejan de lado otras muy importantes para analizar el tema de la transparencia y corrupción como la política y cultural. Al revisar la información, nos queda la duda de si los periodistas realmente leyeron el “Índice de percepción de corrupción 2009”.
  2. ¿Cuál es el objetivo de transformar el Estado mexicano? Este índice, se realiza, entre otras cosas, para establecer grados de confiabilidad de inversión e intercambio comercial con un país. En México, luego de casi veinte años de gobierno de una clase política finamente adiestrada en las artes de la economía capitalista, los resultados, políticos y económicos, son terribles. Muchos creemos que debemos combatir la corrupción para vivir tranquilamente y con seguridad; para tener derecho a la salud y a la educación; para que nuestros impuestos de distribuyan con equidad y que no sirvan para financiar a una clase política mezquina; pero no creemos que se deba combatir la corrupción para que los empresarios puedan hacer mejores negocios o para que lleguen nuevas trasnacionales o capitales golondrinos.
  3. Derecho a la información, transparencia y rendición de cuentas. Para muchos analistas, parte de las acciones rescatables del sexenio foxista fue el impulso que se le dio al tema de la transparencia a través de la creación de leyes y de institutos ciudadanos como el IFAI. Con mucho trabajo, los gobiernos mexicanos (federal, estatales y municipales), han tenido que abrir sus archivos ante la opinión pública. El proceso de conocer esa información todavía es muy deficiente y discrecional. Pero ahora nos topamos con otro grave problema: el cinismo. Emilio González Márquez es muy transparente cuando nos dice que le va a dar dinero público a entes privados (Iglesia, empresarios de la RATO, la golfista Lorena Ochoa), pero si alguien le pregunta el porqué, la respuesta puede ser una mentada de madre. ¿Por qué los políticos toman las decisiones como las toman? Luego de la transparencia, viene la rendición de cuentas.

La corrupción atenta contra el trabajo de un Estado, contra la convivencia comunitaria, contra la libertad de expresión. Ahora, más que nunca, las iniciativas ciudadanas que piden cuentas a los políticos y que luchan por la reivindicación de derechos, son de vital importancia para la transformación de esta práctica (corrupción) tan acendrada en la sociedad mexicana.

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Archivado bajo Democracia y comunicación, Derecho a la información, La Jornada, Milenio Diario, Periódicos de México (nacionales), Reforma, Sistema de comunicación de México, Transparencia y rendición de cuentas

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