Los festejos de la Independencia de México y el simulacro

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

A finales de la década de los setenta del siglo pasado, el filósofo francés Jean Baudrillard sorprendió al mundo con una serie de ensayos que en español fueron publicados en el libro Cultura y simulacro: la precesión de los simulacros, el efecto Beaubourg, a la sombra de las mayorías silenciosas, el fin de lo social (Barcelona: Kairós, 1978). En esta serie de textos Baudrillard comenzó a delinear, con gran maestría para algunos y con engaños para otros, la estructura filosófica que lo llevó a ser parte del debate internacional sobre el ya gastado término de la posmodernidad. El filósofo francés introdujo el concepto de hiperrealidad, el cual, entre otras cosas, refiere a los efectos de duplicación de la realidad que generan las tecnologías de la comunicación. La hiperrealidad construida a través del simulacro. Y el simulacro como aquel concepto que explica cómo se destruye la realidad cuando los signos y referentes de lo real se sustituyen por re-presentaciones de aquélla. Es la realidad comunicada y desprovista de sus principales elementos constitutivos. Dice Baudrillard: “Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no se tiene. Lo uno remite a la presencia, lo otro a la ausencia. Pero la cuestión es más complicada, puesto que simular no es fingir: ‘Aquel que finge una enfermedad puede sencillamente meterse a la cama y hacer creer que está enfermo. Aquel que simula una enfermedad aparenta tener algunos síntomas de ella’ (Littré). Así, pues, fingir o disimular dejan intacto el principio de la realidad: hay una diferencia clara, sólo que enmascarada. Por su parte la simulación vuelve a cuestionar la diferencia de lo `verdadero` y de lo `falso`, de lo `real` y de lo `imaginario`. El que simula ¿está o no está enfermo, contando con que ostenta los `verdaderos` síntomas? Objetivamente, no se le puede tratar ni como enfermo ni como no–enfermo. La psicología y la medicina se detienen ahí, frente a una verdad de la enfermedad inencontrable en lo sucesivo” (Baudrillard, 1978).

El concepto de simulacro sirve para explicar algunos de los efectos que los medios de comunicación causan en las percepciones de las audiencias, y por tanto, en la construcción de lo social. Y me parece, ayuda para entender el vacío tan grande que muchos estamos sintiendo en estos días previos a las celebraciones del Bicentenario. Dice Baudrillard que “simular es fingir tener lo que no se tiene”, y me parece, eso es parte de lo que está ocurriendo en torno a los festejos del Bicentenario. El ejemplo más obvio es pensar en que tendremos celebraciones por los doscientos años del bicentenario. En los últimos años los mexicanos hemos observado cómo ha ido corriendo inexorablemente el reloj de lo social y lo político, de lo cultural y lo histórico, y hemos constatado que la clase política del país no tiene un proyecto, ni siquiera ideológico como en tiempos priístas, que dé sentido a estas fechas de conmemoración de lo que se conoce como la Independencia de México. El presupuesto que se ha destinado a los festejos para algunos resulta un dispendio, para otros, una partida mezquina, pero sea cual sea la visión, pocos resultados se verán más allá de la gran fiesta que realizó en el Zócalo. Ninguna obra pública de trascendencia para atizar al nacionalismo mexicano; ninguna medida populista en torno a lo social; tampoco alguna iniciativa cultural memorable. El gobierno mexicano está postrado, inmovilizado ante su incapacidad para hacer su trabajo.

Por otro lado, el resto del Estado mexicano, que somos todos los que habitamos este país, tampoco hemos hecho gran cosa. Algunos inmovilizados por el miedo que causa la extrema violencia que se vive en el país desde hace algunos años, otros azotados por la miseria y la pobreza que abraza a más de la mitad de la población del país y muchos otros, sentados en un pedestal de indiferencia solamente arqueamos las cejas preguntándonos qué sentido tiene todo esto, qué sentido tiene celebrar algo en medio de este contexto. Repasamos, con pocas respuestas, la pregunta de ¿qué sentido tiene el ser mexicano? ¿Qué significa tener una genealogía como la que estamos celebrando?

Y el simulacro, sin duda, cobra todavía una mayor fuerza en la televisión, ese medio que en otros momentos de la historia de México pudo generar consensos mucho más potentes en torno a la estructura política mexicana del siglo XX. Ahora también se le ve impotente. Las televisoras celebran la independencia a través de la producción de programas como el que patrocina Elba Esther Gordillo en el Canal de las Estrellas (“Todo mundo cree que sabe”), en el que se construye la historia de México a través de monografías simplonas y artículos de Wikipedia y en la memorización de fechas y biografías por parte de los niños que asisten al programa: el concepto más pobre de la comprensión histórica; celebran haciendo un reality show de los buenos mexicanos, aquellos que bajo los valores católicos, se esfuerzan y sufren por darle una nueva cara al país; celebran con la realización de una serie titulada “Gritos de muerte y libertad”, una serie de piezas audiovisuales acartonadas, aburridas y vacías; y la televisión seria celebra con los programas “Discutamos México” en donde la alta intelectualidad orgánica genera debates que muchas veces solamente ellos mismos entienden. El broche de oro fue la transmisión por televisión de la fiesta que se realizó en la capital de la República, una celebración que en lo real, solamente tuvo cabida para el 1% de la población, el resto estuvimos invitados a celebrar desde la comodidad de nuestro hogar y a través de su pantalla de televisión.

¿Cómo seremos vistos en cien años por los mexicanos que habiten este país, si es que todavía existe, para ese entonces, el concepto de país o de nación o de Estado Nación? A Porfirio Díaz se le recuerda en sus últimos años por un gran esplendor económico y una fuerte dictadura en lo político y lo social. ¿Cien años después con qué nos quedaremos?

El simulacro debe dejar el paso a la acción.

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