La televisión mexicana borra a los movimientos sociales

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

En días recientes y en espacios diversos, he escuchado que varios compañeros y amigos han comentado sobre la desigual cobertura mediática al movimiento encabezado por el poeta Javier Sicilia. Por lo que yo he podido monitorear, en la prensa escrita y sus espacios de Internet, el movimiento sí ha tenido una buena cobertura. Espacios como El Universal, La Jornada, Grupo Reforma o Grupo Milenio, han hecho un buen trabajo, a secas. En general, creo que estos espacios les falta una mayor profundización en su trabajo, una que se aleje de las píldoras de informativas que borbotean en Twitter y Facebook y que tienen su origen, en muchos casos, en los periódicos que ya he referido. Los lectores agradeceríamos entrevistas, crónicas o reportajes con mayor dedicación. Sin embargo, insisto, Sicilia y su movimiento ahí está. En la prensa de opinión, o en la comentocracia, también está. Sin embargo, en los noticiarios de televisión es notoria la ausencia de la cobertura a este movimiento social. Esto no es una novedad, pero sí es grave.

En la historia de los medios de comunicación en México existen varios ejemplos en los cuales es evidente que poco espacio se le da a los movimientos sociales en televisión. Pienso, por ejemplo, en el movimiento del 68. El presidente Días Ordaz, con Jacobo Zabludovsky como cómplice –sí, este reportero al que ahora, cuarenta años después se le condecora y se considera un buen profesional- se encargó de borrar de la televisión lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas.

Más de treinta años después, ocurrió algo similar con la marcha zapatista en 2001. Eran los tiempos de Vicente Fox, cuando ya nadie le creía que podría arreglar los añejos problemas del sur de México en quince minutos. Fue entonces que los zapatistas decidieron armar una caravana que fuera de San Cristóbal de las Casas hasta la ciudad de México. Insólitamente, a la par de esta caravana, Televisa y TV Azteca hicieron las paces y crearon la campaña “Unidos por la Paz”, que culminó con un concierto en el estadio Azteca en el que participaron Maná y Jaguares. Este esfuerzo de las televisoras, estuvo acompañado por una cobertura de muy bajo nivel de la marcha zapatista. En México no se transmitieron imágenes de la llegada de los zapatistas a la capital del país, que tuvo una tumultuosa recepción en el Zócalo. Según diversos estudiosos de la política nacional, se sabe que el borrón a la cobertura zapatista fue parte de un pacto en el cual las televisoras se comprometieron a minimizar el impacto del movimiento social, a cambio de que el gobierno eliminara el 12.5% de tiempo fiscal en tiempo aire que tenía que otorgar al Estado. Y así ocurrió, los zapatitas no salieron en la televisión, y Azcárraga y Salinas lograron que se eliminara el tiempo aire que le tenían que reglar al Estado.

En Guadalajara también hay casos dignos de ser recordados. El primero es el de las manifestaciones del 28 de mayo de 2004. En los espacios locales de televisión, las imágenes que aparecieron de las protestas y luego de las reyertas, eran de jóvenes golpeando policías o saqueando las tiendas del centro de la ciudad; por el contrario, se entrevistaba al gobernador del estado o a los comandantes de policía en contextos no violentos. En aquella marcha, como todos sabemos, sí hubo desmanes, pero también es cierto que la historia de lo ahí sucedido fue mucho más compleja de lo que apareció en televisión.

Y en un contexto local y de tiempo presente pienso en dos casos emblemáticos. Por un lado, el conflicto de Temacapulín y las manifestaciones sociales que se han generado en este poblado jalisciense, y la marcha que la nación wixaritari hizo en Guadalajara en mayo pasado, como protesta por la posible invasión de una minera a territorios que para ellos son sagrados. Ambos conflictos y movimientos también han sido borrados de la televisión.

Según un ejercicio de investigación reciente de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI, 2011), en nuestro país solamente 35 millones de personas tienen acceso a Internet. Es decir, solamente tres de cada diez personas tienen este servicio. Desde un punto de vista tecnocrático esto es una buena noticia, pues son más los mexicanos que tienen acceso y cada vez lo serán más. Desde otra perspectiva podríamos decir que si en la década de los noventa comenzó a funcionar Internet, México, en veinte años no ha logrado que al menos la mitad de su población tenga regularmente este servicio. En contra parte, sabemos que la penetración de la televisión abierta es casi de 97%. Por más Twitter y Facebook y portales de Internet, en el México del siglo XXI todavía nos informamos a través de la televisión. De ahí que la política editorial de invisibilizar a los movimientos sociales sea tan grave.

Además, existe otro problema, que para este trabajo solamente enuncio: para los medios de comunicación resulta muy complicado observar a los movimientos sociales.  Es común que los reporteros se desorienten y pierdan el interés en el tema porque a veces no existen líderes carismáticos que puedan dar un titular de primera plana para un periódico, tampoco pueden llenar sus notas con base en las declaraciones de los manifestantes. Las contradicciones organizativas e ideológicas, comunes entre los movimientos sociales se convierten en noticia y el reportero, por lo general, omite una investigación, pero sobre todo, una observación más profunda de estas realidades.

Bajo este contexto, el movimiento que Javier Sicilia encabeza, es clave. En su mensaje del fin de semana pidió cambios a la clase política, pero también a los criminarles. No debemos ignorar que Javier Sicilia es un poeta. Y como poeta Sicilia conoce milimétricamente los poderes del lenguaje. Como ya lo hemos mencionado en este espacio anteriormente, la televisión, la radio, la prensa, Facebook o Twitter, responden al uso que les damos, no operan por sí mismos. Y si Sicilia trabaja por una convocatoria a través del lenguaje, una que pueda romper la diatriba política, el cerco televisivo, el maniqueísmo axiológico y el pudrimiento de la nación, bienvenida su propuesta. Mientra tanto, la televisión sigue siendo un dique entre estos movimientos sociales y la población general de nuestro país. (Ver también: “De las dificultades que encarna leer a los movimientos sociales desde los medios de comunicación“).

Este artículo fue publicado el día 6 de junio de 2011 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa Señales de Humo, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo América Latina y Comunicación, Criminalización de la protesta social, Derecho a la información, Libertad de expresión, Medios de comunicación masiva, Movimientos sociales y comunicación, Sistema de comunicación de México, Televisa, Televisión, Televisión Azteca, Televisoras de México

4 Respuestas a “La televisión mexicana borra a los movimientos sociales

  1. Bernardo Masini

    Pos como le hicieron en España cuando los atentados de 2004: hagamos cadenitas de mensajes a través del celular, de Twitter y de lo que dispongamos. Los españoles derribaron el gobierno de Aznar con cinco sencillas palabras: “Que digan la verdad. Pásala.” Quiero subrayar esta última (¡PÁSALA!). Hagamos una red de circulación gigantesca que permita a los amigos y parientes enterarse de la omisión dolosa de las televisoras.

    Me gusta

  2. DDay

    No solo eso, en la cobertura de movimientos sociales extranjeros como los españoles o los movimientos franceses, los noticieros nacionales en su horario principal los comentan sólo como capsulas dentro de los comerciales, en unos segundos para luego seguir con más comerciales, minimizando con ello la reflexión o el ejemplo en el televidente.

    Me gusta

  3. Muchas veces se piens mal cuando le dan cobertura a unos pocos movimientos y no a todos, parece discriminación sí, pero no me había puesto a pensar en esto que señalas y que es muy importante: la prensa busca líderes, personas carismáticas o con rasgos particulares que permiten un seguimiento más a fondo de las causas por las que luchan. Qué importante es entonces que Sicilia encabece esta protesta y que use tan bien el poder del lenguaje. Qué importante también que haga esta caravana que sirve para juntar y hacer visible el dolo de muchos otros mexicanos en circunstancias conectadas por la violencia y el crimen organizado. Disfruté mucho tu análisis Juan!

    Me gusta

  4. Pingback: De las dificultades que encarna leer a los movimientos sociales desde los medios de comunicación | Sistema Autorreferencial

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s