Nicaragua: “Cristiana, Socialista y Solidaria”

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Nicaragua es un país que está en la víspera de unas elecciones que serán bastante controvertidas. En noviembre elegirán a un nuevo presidente y renovarán escaños de la Asamblea Nacional. Según lo que nos comentaron algunos académicos de la Universidad Centroamericana (UCA), el panorama no es nada halagüeño, ya que el actual presidente, Daniel Ortega, planea su reelección y la oposición se encuentra tan dividida que muy probablemente no podrá competir contra la propuesta oficialista del Partido Sandinista de Liberación Nacional (PSLN). En esta contienda, en la que el presidente ha decidido que no habrán observadores internacionales, los medios de comunicación jugarán un papel fundamental en el ordenamiento político de esta nación.

Cuento esto porque hace unos días Sofía Pálau, una compañera del Observatorio de Medios del ITESO y yo, estuvimos durante cuatro días trabajando con académicos de la UCA en el diseño de una metodología para el monitoreo de medios de la contienda electoral. Sin duda, hace falta mucho más tiempo para comprender la realidad política de un país centroamericano de casi seis millones de habitantes y que durante los años ochenta llamó la atención del mundo por sus novedosas propuestas de organización política y social.

En un recorrido en automóvil por Managua pudimos ver los principales sitios históricos de la ciudad, como la vieja Catedral (en proceso de reparación luego de los graves daños sufridos por temblores), la casa de gobierno, el monumento a Rubén Darío, el Teatro Nacional o la atalaya en donde alguna vez estuvo construida la casa de la dinastía Somoza. Durante el trayecto nos llamó la atención que muchas de las plazas públicas de Managua, calles o glorietas, tienen, en pleno junio, árboles de Navidad, altos y adornados con listones de colores. Jorge, uno de nuestros interlocutores, se volteó hacia nosotros y confesó: “a los salvadoreños les da mucha risa todo esto, dicen que Managua es la ciudad de la eterna Navidad”. Después nos explicaron que la autora de tan extravagante idea es Sandra Murillo, la esposa de Daniel Ortega, a quien se le considera como el poder real detrás de la silla presidencial.

Fotografía: Sven Hansen. Su blog: http://svensblog.wordpress.com/

Por las calles de Managua también se puede observar una intensa campaña propagandística. Aunque todavía hacen falta algunos meses para que comience el periodo electoral, al igual que en México, las campañas políticas están en plena efervescencia. En muchas de las avenidas se pueden observar espectaculares con la figura de Daniel Ortega, en los que rezan las siguientes frases: “Seguimos cambiando Nicaragua”, “Unidos por una Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria”. Comprender qué es lo que hay detrás de un producto de propaganda como éste no es algo sencillo, pues implica estudiar la historia política de los nicas y al igual que la de otros países latinoamericanos, es una historia enredada y difícil. Una clave para comprender todo esto es la relación que establecieron Hugo Chávez y Ortega. Según lo que nos comentaron los académicos de la UCA, hay un gran flujo de capital de Venezuela hacia Nicaragua. El problema es que es una relación poco transparente y muy informal (no es de Estado a Estado, sino de presidente a presidente). Se tiene poca información sobre los detalles de estos recursos, pues no saben exactamente cuánto dinero es y tampoco se sabe en qué se está gastando. Lo que sí queda claro es que el dinero llegó en calidad de préstamo y que eventualmente se tendrá que pagar con recursos públicos de todos los nicaragüenses.

Y este tema tiene una liga importante con los medios de comunicación, pues muchos sospechan que estos recursos han servido para que la familia presidencial haya comprado varias estaciones de radio y televisión. En semanas recientes se anunció que el Canal 13 fue adquirido por la familia Ortega y que sería operado por varios de sus hijos. Con estas medidas Nicaragua se acerca a un modelo similar al italiano, en donde el jefe del ejecutivo es propietario de algunas de las estaciones de radio y televisión más influyentes. Esta estructura de propiedad pervierte el orden democrático, pues los gobernantes adquieren un poder inusitado en sus actos de comunicación y persuasión sobre el gran público.

En medio de este entramado político y económico, hay dos mexicanos que juegan papeles determinantes. El primero de ellos es un empresario llamado Ángel González, quien en los años noventa fue un empleado de Televisa en la región centroamericana, pero que al tiempo se independizó y compró estaciones de radio y canales de televisión. En Nicaragua actualmente posee los canales 9, 10 y 11 de televisión abierta y es considerado como un tipo advenedizo y oportunista. El segundo empresario es Carlos Slim, quien controla buena parte de los servicios de telecomunicaciones nicaragüenses a través de la filial Claro, que ofrece telefonía fija, móvil, Internet y televisión por cable, lo que coloquialmente se conoce como el cuádruple play, un paquete que el empresario de origen libanés todavía no puede comercializar en México.

Tanto Nicaragua como México están cerca de comicios electorales de alta trascendencia para sus democracias. Cada país tiene características muy distintas que harán de sus procesos una experiencia muy particular. De cualquier forma, no deja de llamar la atención algunas sus rasgos estructurales que dan cuenta del tamaño de las tareas democráticas, especialmente en el tema de la comunicación: generar leyes que acoten el poder del Estado frente a los medios de comunicación; desbaratar las prácticas monopólicas que paralizan el diálogo público; y generar procesos que aseguren independencia y diversidad en los contenidos de las industrias culturales.

Mientras tanto, Nicaragua corre al ritmo del extraño y trasnochado slogan que la invita a ser “Cristiana, Socialista y Solidaria”. Al tiempo.

Foto: Sven Hansen. Su blog: http://svensblog.wordpress.com/

Este artículo fue publicado el día 20 de junio de 2011 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa Señales de Humo, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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Archivado bajo América Latina y Comunicación, Cultura y comunicación, Medios de comunicación masiva, Monopolios y medios de comunicación, Televisión

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