Balzac y la crisis de la prensa escrita

Monografía de la prensa parisina

Monografía de la prensa parisina

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

¿En qué se parecen los periódicos contemporáneos con los que circularon en Paris a mitad del siglo XIX? En sus rasgos más generales, poco, pues fueron periódicos muy distintos a los de los siglos XX y XXI. Sin embargo, hay algunas particularidades que no han cambiado, que prevalecen en los periódicos de hoy y que tuvieron su origen en los de hace casi doscientos años. Las evidencias de estas particularidades se pueden encontrar en el libro titulado Monographie de la presse parisienne, publicado en Francia por Honoré de Balzac, en el año de 1843. Ciento sesenta y seis años después de su publicación (2009), la editorial Comunicación Social lanzó al mercado la primera traducción en castellano de esta obra del escritor francés, la cual ya se puede conseguir en librerías locales o a través del portal de Internet de esta casa editorial. Este libro resulta muy interesante porque a través de él se puede observar cómo es que la prensa ha evolucionado en doscientos años, pero también vale la pena leerlo para echarle un vistazo a los vicios que se siguen reproduciendo en estos medios de comunicación, así como aquellos elementos que se podrían reincorporar al trabajo contemporáneo de los diarios y que les permita seguir en una lucha de sobrevivencia en el ecosistema mediático del siglo XXI.

La prensa del siglo XIX fue el ancestro de los diarios que actualmente compramos en un kiosco de periódicos, en una tienda de autoservicio o a un voceador. Las diferencias son notables, pues aquella reproducía un periodismo “moralizador, al servicio de las ideas políticas y religiosas”,[1] y se le consideró como una prensa literaria, de opinión y artesanal,[2] muy distinta de los periódicos que comenzaron a imprimirse en el siglo XX, los cuales desarrollaron el concepto de un periodismo informativo, que era producido industrialmente y que circulaba entre los habitantes (masas) de grandes ciudades. Sin embargo, aquellos periódicos pre industriales, hechos artesanalmente e inundados de opiniones y manifiestos políticos, fueron punta de lanza para el desarrollo del espacio público moderno y sobre todo, para la construcción de sociedades que encontraron en la información un elemento que abrió nuevas posibilidades políticas, económicas y culturales.

La Monografía de la prensa parisina está divida en dos grandes capítulos. El primero de ellos habla sobre lo que Balzac denominó como publicistas (esta palabra no tiene ninguna relación con el concepto actual que sirve para nombrar a aquellos dedicados a engatusar al gran público para comprar cualquier tipo de bien o servicio). En el segundo, el escritor francés hizo una larga descripción de la familia e los críticos.

Los publicistas, según Balzac, eran “todos esos escritorzuelos dedicados a la política”, entre los que estaban los directores de los diarios, los articulistas, “el hacedor de artículos de fondo”, los periodistas que querían convertirse en políticos o los traductores. Eran, pues, los que se encargaban de redactar y producir los periódicos. Las descripciones de Balzac son hilarantes, ácidas y muy descriptivas. Por ejemplo, en las primeras páginas de la sección de publicistas, el escritor francés se encarga de describir a “el director-redactor en jefe-propietario-gerente”. Dice Balzac: “este individuo, que siempre muestra una de las cuatro caras de su título cuádruple, tiene algo de propietario, de tendero, de especulador y, como no sirve para nada, cree servir para todo […] A base de conversar con los redactores se empapa de ideas, parece tener una gran visión de las cosas y se siente una persona importante”. Con sus variaciones, este personaje aún existe hoy día. Pienso, por ejemplo, en todos los directores que pasan sus mañanas, tardes y noches en desayunos, comidas, cenas o charlas de café, para empaparse de la política local y para hacer trueques mercantiles e informativos. El gran ejemplar, sin duda, es el director de un diario capitalino, que además de atender a esta vida social, se da el tiempo para publicar, en primera plana y de lunes a viernes, una serie de sesudos y educados artículos de opinión.

Otro de los personajes que Balzac describe, es el camarillista. Este periodista se dedicaba en cuerpo y alma a presenciar y transcribir todas las sesiones de la Cámara de Diputados, tal como ahora existen muchos periodistas que cubren “la fuente” del Congreso. Afortunadamente actualmente estos reporteros ya no publican versiones estenográficas de los discursos de los diputados.

El canard (pato en castellano), es otra de las distinciones que aporta este libro. El canard era, en aquel tiempo, un concepto para nombrar las piezas periodísticas falsas, artículos inventados para ensalzar o dañar la carrera política de alguien. En México, los canards se llaman gacetillas y son artículos pagados que aparecen como piezas periodísticas en los periódicos, o también se les llama publicity, una nueva variante de la gacetilla, pero que en lugar de encubrir compras informativas en los terrenos políticos, lo hace en las pistas comerciales. ¿Quién no ha visto, por ejemplo, artículos de desarrollos inmobiliarios enmarcados en un formato de reportaje?

En las más de ciento ochenta cuartillas de la Monografía de la prensa parisina, Balzac hace una caracterización de los personajes que en su tiempo estructuraban la vida periodística de Francia. Este libro, además de la curiosidad histórica que representa, bien puede servir para dar algunas ideas a los maltrechos periódicos de la actualidad. Me parece que debe rescatarse mucho de la prensa de opinión de aquellos tiempos, por supuesto, adaptada a los actuales. No creo que los periódicos deban publicar pasquines políticos o suplementos de apoyo a las ideas del clero. Sin embargo me parece que sí podrían hacer un mayor esfuerzo por dotar a sus medios de páginas de análisis y opinión de mayor calidad. Según Juan Luis Cebrián, los lectores del diario El País “ya conocen las noticias cuando abren el periódico, y no solo eso: han discutido sobre ellas, han participado en debates en la red, o a través de mensajes de Twitter o de ese eme eses de todo género”,[3] por lo que la lucha de los periódicos ya no está en la construcción informativa, sino en la contextualización y análisis de ésta. Como ejemplo basta hacer un breve análisis de las portadas y contenidos de los periódicos luego del incendio del Casino Royale en Monterrey: al hojear sus contenidos los lectores quedamos decepcionados al constatar que todo lo ahí escrito ya lo habíamos encontrado en Internet, en la radio o la televisión.

Ante la crisis de los periódicos (baja circulación, caída en sus índices de lectura, las bajas ventas publicitarias), vale la pena revisar la Monografía de la prensa parisina, pues los diarios contemporáneos bien harían en retomar parte de las características de sus ancestros del siglo XIX y desarrollar, nuevamente, un periodismo interpretativo.


[1] López, A. (2011) “Los géneros periodísticos según Honoré de Balzac”, en Balzac, H., Monografía de la prensa parisina. España: Comunicación Social.

[2] Para abundar sobre este tema en el caso de la prensa de Jalisco, ver la obra de la historiadora Celia del Palacio.

[3] Cebrián, J. (2011) “Wikiperiodismo”, en El País. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Wikiperiodismo/elpepusoc/20110224elpepusoc_10/Tes

Este artículo fue publicado el día 29 de agosto de 2011 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa Señales de Humo, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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5 comentarios

Archivado bajo Crisis de la prensa escrita, Libertad de expresión, Medios de comunicación masiva, Prensa

5 Respuestas a “Balzac y la crisis de la prensa escrita

  1. Gech

    Sin duda hay tanto que trabajar internamente en la prensa actual, hablando de nuestra ciudad, sobretodo cuando varios son publicaciones de grandes corporativos mediáticos nacionales, como Milenio, Reforma, OEM y las decisiones no se toman en torno a lo local, sino a lo nacional.
    No obstante, quienes han estado formando la estructura periodística de los diarios, hablando específicamente la prensa escrita, mismos que trabajan en otros medios electrónicos, siguen ya una agenda específica y evitan, la mayoría de los editores, periodistas y espacios, de contradecirse unos con otros, por una razón:”perro no come perro”.

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  2. Estimado señor Larrosa,
    Estoy de acuerdo con sus comentarios y le agradezco que se haya hecho eco de esta publicación, la cual ha llegado a mi computadora gracias al comentario que usted ha dejado hoy en el blog de Comunicación social ediciones y publicaciones, editorial que dirige quien suscribe estas líneas.
    Quisiera añadir que a pesar del trabajo de difusión que hicimos en los medios más importantes de España y otros países, fueron muy pocos los periódicos que se hicieron eco de su publicación, pero como el propio Balzac deja claro en estas páginas, los medios se deben a quienes los financian, y en este caso, cabeceras tan importantes como El País hicieron caso omiso de este hito editorial, es más, el director de su suplemento cultural (Babelia), Winston Ramírez, me contestó en una llamada telefónica que “reciben tantas novedades que no pueden incluirlas todas”, lo cual puede ser, pero un libro de estas características, rescatado del olvido de las letras en castellano con esta traducción, debían haberlo dado a conocer. Pero el caso es que estos medios suelen favorecer las publicaciones de aquellos grupos editoriales que de vez en cuando compran sus espacios publicitarios, por tanto el criterio no es el de la pura actualidad o el de el interés de sus lectores, sino el simple cálculo mercantil.
    De todos modos, si algo me reconforta, es que este libro de hace 200 años tendrá una vigencia de al menos otros doscientos.
    Espero conocerle en Guadalajara en la próxima Fil.
    Un saludo desde España.
    Pedro J. Crespo
    Director de Comunicación Social Ediciones y Publicaciones
    http://www.comunicacionsocial.es

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    • Estimado Pedro:

      Es un gusto establecer comunicación con usted. He leído, con placer, el libro de Balzac, pero también estoy en esper de comprar otros títulos de la colección que ofrece su editorial. Yo trabajo en Guadalajara (México) como profesor en la Universidad de Guadalajara y en la Universidad ITESO; en ambas doy clases en las carreras de comunicación. Sería fabuloso contar con su presencia durante la Feria Internacional del Libro, ojalá que nos podamos ver para conversar y pactar algunas presentaciones de sus libros.

      Saudos coordiales desde Guadalajara.

      Juan Larrosa

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  3. Bernardo Masini

    Qué lúcido eso de que quienes no sirven para nada creen que son buenos para todo, jeje. Me sorprendió eso de que no toda la obra de Balzac había sido traducida al español.

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  4. Pingback: Los cambios que se avecinan en el SJRTV: ¿gatopardismo o la construcción de un sistema público de comunicación? | Sistema Autorreferencial

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