Ocho Columnas

Última portada del diario Ocho Columnas

Última portada del diario Ocho Columnas

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Hace casi dos meses, el viernes 22 de julio de 2011, en Guadalajara circuló el último ejemplar del periódico Ocho Columnas y han sido muy pocos los medios de comunicación que han dado cuenta de ello. ¿Por qué se ha escrito tan poco sobre la desaparición de este rotativo? Hay muchas respuestas y cada una con cierta dosis de verdad. Una de ellas es que los medios de comunicación les incomoda hablar de sí mismos y por tanto, tienen un pacto no escrito en el que se estipula que no hablarán de otros medios, de tal suerte que la vida interna de periódicos, radiodifusoras y televisoras, quede a salvo. Otra razón es que Ocho Columnas fue un periódico incómodo para Guadalajara, pues representó a una parte de su sociedad caracterizada por reproducir un rancio conservadurismo, el cual se manifestó de forma más intensa durante los años setenta y ochenta; esta incomodidad ha provocado que muchos prefieran ignorar el tema. Otra razón es que Ocho Columnas fue un periódico de muy baja calidad, que pocos leían y que a pocos importó cuando sus rotativas pararon definitivamente.

Al revisar la historia de este periódico y las pocas notas que se publicaron alrededor de su desaparición,[1] me parece que su importancia crecerá al paso del tiempo, pues el proyecto de Ocho Columnas es relevante para comprender la vida política, económica y cultural de los últimos cincuenta años en Guadalajara. Este periódico no pasará a la historia como un medio de comunicación vanguardista, que innovó en las artes periodísticas o que impulsó el desarrollo de una nueva cultura en la ciudad. Por el contrario, Ocho Columnas será importante porque a través de él se podrá documentar el desarrollo y declive del grupo político conocido como los “Tecos”, alrededor del cual (tal como pasa actualmente con el Yunque), se dicen muchas cosas (sus incursiones en el fascismo, sus jugosos negocios inmobiliarios, el financiamiento del gobierno de Estados Unidos hacia sus proyectos), pero que pocos las han documentado. (Manuel Buendía entra en esta excepción y su libro, La ultraderecha en México, es un texto que da cuenta de este grupo político).

Ocho Columnas comenzó a circular en la década de los setenta, primero como una gaceta interna de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y después como un diario que se distribuía en toda la ciudad y en muchos municipios de Jalisco, Colima y Nayarit. La fecha oficial de arranque de esta publicación fue el 8 de mayo de 1978 y desde entonces se le ha considerado como un medio de comunicación al servicio de los intereses de la UAG. Como empresa periodística, Ocho Columnas no fue muy rentable, pues siempre tuvo una circulación muy baja en el mercado jalisciense. Según una investigación de mercado realizada por la empresa “Estrategia de Medios” en 1993, en ese año Ocho Columnas vendía menos de siete mil ejemplares diarios, muy por debajo de los casi 45 mil de El Informador. Cinco años después, en 1998, según el investigador Francoise Demers, El Informador seguía vendiendo 45 mil ejemplares, mientras que las ventas de Ocho Columnas oscilaban entre 3 y 4 mil por día. Y en 2006, es decir, ocho años después, una encuesta de consumo cultural realizada por el investigador Pablo Arredondo Ramírez, señalaba que solamente 4.6% de las personas que consumían periódicos en Jalisco se decantaban por leer Ocho Columnas. Estos datos corroboran, si bien no del todo, los murmullos y rumores que decían que este periódico era un medio de comunicación subsidiado por la UAG y que vivió durante muchos años en números rojos.[2] Sin embargo, lo interesante de todo esto, es que a pesar de su bajos índices de lectura, era un periódico muy conocido. En el estudio citado anteriormente, 80% de encuestados conocían Ocho Columnas, situación que no se repetía en otros periódicos que tenían un mayor índice de lectura que éste, pero que al mismo tiempo eran menos conocidos por la población. Es decir, Ocho Columnas era un periódico poco leído, pero muy conocido.

No obstante de su falta de rendimiento económico, los problemas más fuerte para Ocho Columnas llegaron el 3 de junio de 2010 cundo murió Antonio Leaño Álvarez del Castillo, el patriarca tecolote a quien un periodista local ha llamado, exageradamente, “el último Don de Jalisco”. La muerte de este líder ocasionó un reacomodo en las fuerzas internas de la familia Leaño, la cual controla a la Universidad Autónoma de Guadalajara y todas sus empresas, como el equipo de futbol Tecos o el diario en comento. Al parecer, los hijos de Antonio Leaño, quienes quedaron al frente de la UAG, tienen una visión pragmática de la realidad y han dejado atrás las viejas ideologías de este grupo y se han concentrado en sanear las finanzas de todo su legado. Con este telón de fondo, no es difícil entender que hayan prescindido de un medio de comunicación oneroso (se dice que al cierre tenía más de 450 empleados) y poco rentable económicamente.

En la edición número 12,498 de Ocho Columnas, que fue la última luego de 33 años de trabajo, apareció el siguiente texto de despedida:

“¡Gracias, hasta luego! A toda la comunidad jalisciense y del occidente de México. Durante 32 años, el diario Ocho Columnas ha dedicado su existencia a servir a la comunidad, ofreciendo información de calidad, veraz, ética y oportuna, con el único propósito de mantener bien informados a nuestros lectores. Hemos logrado posicionarnos como un medio importante en el Occidente del país siendo pioneros en la distribución dentro de las comunidades más alejadas de nuestro estado y estados vecinos, logrando reconocimiento de talla internacional por nuestros contenidos. En estos momentos, estamos inmersos en una etapa de reconstrucción y por este motivo nuestro diario dejará de circular por un tiempo, a partir de hoy. Agradecemos su preferencia, las atenciones al leer nuestra publicación y esperamos que a nuestro regreso nos podamos encontrar nuevamente en esta misión de informar y ser informados de forma profesional, veraz y oportuna. Atentamente, Ocho Columnas. El último. Julio de 2011”.

Es así como Ocho Columnas (al que se le nombraba hilarantemente como el Ocho Calumnias o el Mocho Columnas), se ha despedido de un sistema de comunicación en el que ya no cabe más y del que seguramente otros periódicos partirán en los siguientes años, un sistema de comunicación que se disputa ferozmente el mercado publicitario y en el que ya no caben las viejas ideologías de un mundo bipolar.

Posdata

Ocho Columnas se lleva, en su nombre, un concepto de la jerga periodística que aunque se sigue utilizando, ya no tiene un referente tangible en el tiempo presente. Todavía se estila la expresión: “es una nota de ocho columnas”, para referirse a la información más importante de la portada de un diario. Sin embargo, actualmente ya no hay periódicos que en su diseño de portada contemplen ocho columnas, de tal suerte que esta expresión, al igual que otras (“¡ya me cayó el veinte!, “se me borró el cassette”, “parece disco rayado”), quedarán en la memoria colectiva de las sociedades del siglo XXI, pero con referentes en los medios de comunicación del siglo pasado.

 

Imagen que muestra la portada del periódico The New York Times, cuando todavía se estilaban las ocho columnas.

Imagen que muestra la portada del periódico The New York Times, cuando todavía se estilaban las ocho columnas.

Este artículo fue publicado el día 12 de septiembre de 2011 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa Señales de Humo, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

[1] Boujarc, Gabriel (2011) “¿Sobrevivirá la Universidad Autónoma de Guadalajara?”, en Semanario Conciencia Pública. 22 de mayo. Guadalajara, México. Disponible en: http://www.concienciapublica.com.mx/mediocracia/¿sobrevivira-la-universidad-autonoma-de-guadalajara/

Cobián, Felpie (2011) “La crisis de Ocho Columnas”, en revista Proceso. 22 de mayo. Guadalajara, México.

Staff El Respetable (2011) “Dan golpe interno a Leaño Reyes”, en El Respetable. 22 de mayo. Guadalajara, México. Disponible en: www.elrespetable.com/item-dan-golpe-interno-a-gonzalo-leano

Redacción El Universal (2011) “Advierten de ‘golpe interno’ de UAG a diario”, en El Universal. Sábado 21 de mayo. México. Disponible en: www.eluniversal.com.mx/estadohttp://www.eluniversal.com.mx/estados/80499.html

[2] Ver: Boujarc, Gabriel (2011) “El problema del periódico Ocho Columnas de Guadalajara comentado por el periodista Gabriel Ibarra”, en el programa Conciencia al Aire (XEDK, 1250 AM). Guadalajara, Jalisco. 23 de mayo. Disponible en: www.youtube.com/watch?v=dulUc6WNM0I

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6 comentarios

Archivado bajo Crisis de la prensa escrita, Medios de comunicación masiva, Ocho Columnas, Periódicos de Guadalajara, Prensa, Sistema de comunicación de Guadalajara

6 Respuestas a “Ocho Columnas

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  2. Bernardo Masini

    Y pensar que era el periódico que llegaba a mis manos cuando era adolescentillo… ¡Gulp!

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  4. Esvi Carrasco

    Esos Leaño del Castillo le dieron en la madre a un medio de difusión de la uag y los tecos “El Ocho Calumnias”. Esos Leaño del castillo son los peores antitecos que han surgido en estos días, ya tienen en su poder las riendas de la uag, ya le dieron mate al equipo que el ingeniero Leaño y sus hijos hicieron campeon a mediados de la década pasada. esos Leaño del Castilo ya le dieron en la madre al Hospital angel Leaño que a veces en la noche sólo tiene un paciente. Ese Nacolás Leaño está corriendo a los tecos que les dieron lo que tienen en sus manos antes de que lleguen a la edad de jubilarse, porque lo siguiente es la misma uag que está siendo descuidada y mal administrada por gente que no sabe de educación ya que cuando tuvieron la oportunidad de prepararse y educarse prefirieron demostrar sus influencias como hijos de papi y hacer lo que les venía en gana, sobre todo en la prepa y en la facultad. Probres Leaños del Castillo que se asesoran con gente que se los chinga sacándoles la lana en su misma vista y no hacen nada. Son los dueños de la uag ¿Para que prepararse estudiando una carrera a conciencia como todos los demás mortales?

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