2011: protestas sociales, publicidad, telecomunicaciones y nuevos medios

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

¿Qué podemos decir de lo ocurrido en 2011 en materia de comunicación? Mucho. Al hacer un recuento, 2011 es un año que dejó cosas importantes para recordar y reflexionar. En el plano internacional, sin duda, lo más relevante han sido las protestas mundiales ocurridas en Egipto, Libia, España, Nueva York, Londres, Grecia, Chile, Colombia y México. Hay un descontento que circula por diversas partes del mundo. Y son protestas históricamente diferenciadas a otras ocurridas en el siglo XX. Se dice que son jóvenes los protestantes, pero en realidad hay de todas edades. Se dice que las redes sociales y la comunicación han jugado un rol importante en la organización de estos movimientos y es cierto, aunque al respecto abundan los análisis simplones y sin matices. En 2012 habrá que observar detenidamente a estos movimientos que van a la vanguardia de la política contemporánea.

En el plano nacional hay cuatro temas que merecen atención de la realidad mexicana. El primero de ellos tiene que ver con el excesivo gasto en publicidad por parte del Gobierno Federal. A lo largo de esta administración, Felipe Calderón ha confiado que la publicidad realice lo que él y su equipo de trabajo, con sus labores cotidianas, no ha podido lograr. Hubo, por ejemplo, una intensa campaña en medios electrónicos en la que se informaba cada que capturaban a uno de los tantos capos del narcotráfico que operan en nuestro país. En contraparte, los ciudadanos todavía no podemos saber, en la segunda semana de enero, cuántos asesinatos relacionados con el crimen organizado ocurrieron en 2011. Este gobierno dilapidó más de cinco mil millones de pesos durante el año en comunicación social. Dos de los gastos más polémicos de la administración fue la producción de la serie televisiva de ocho capítulos de “El Equipo” que costó casi 120 millones de pesos. A manera de comparación recordemos, por ejemplo, que el Sistema Jalisciense de Radio y Televisión tuvo un presupuesto de menos 30 millones de pesos en 2011. También fue muy criticada la producción de “The Royal Tour”, serie de televisión en la que el presidente Calderón apareció como guía de turistas a través en México y que fue presentada el 20 de septiembre en Nueva York.

El debate en torno a la libertad de expresión vivió capítulos muy interesantes y no menos intensos. En febrero, Carmen Aristegui salió del aire luego de ofrecer a sus radioescuchas una nota editorializada sobre el presunto hábito del presidente de consumir alcohol (hecho no corroborado por ningún periodista o investigador). Finalmente, luego de distintas negociaciones con MVS, la empresa que difunde su noticiario, la comunicadora regresó a su espacio de trabajo, no sin antes discutir un código de ética que se comprometió a seguir y al establecimiento de un defensor de las audiencias. En otro orden de ideas, en marzo fue muy sonada la aparición del documental Presunto Culpable y su salida de la cartelera debido a una disputa legal por cuestiones de derecho al honor y a la imagen de uno de los implicados en esta cinta. En junio, Carlos Marín denunció a Lorenzo Meyer por supuestos actos de calumnias. A finales de agosto, autoridades veracruzanas detuvieron a dos tuiteros acusados de divulgar rumores en las redes sociales, sobre posibles ataques del crimen organizado a escuelas. Y en diciembre se resolvió una disputa jurídica entre La Jornada y Letras Libres, luego de varios años andanzas por los juzgados mexicanos. Todos estos casos, algunos de los cuales he analizado con anterioridad, dan muestra de que el debate sobre la libertad de expresión en México está más vivo que nunca. En 2012, particularmente por el tema electoral, habrá que defender este derecho a capa y espada.

Desde mi punto de vista, el tema más importante a nivel nacional, aunque no necesariamente el más sonado, fue la “guerra de las telecomunicaciones”. En febrero Telmex retiró toda su publicidad de Televisa y en marzo, en el colmo de la ironía y la desvergüenza, ambas empresas se demandaron, mutuamente, ante la Comisión Federal de Competencia por prácticas monopólicas. En octubre TV Azteca reclamó a Telmex por haber transmitido imágenes de los Juegos Panamericanos en sus programas de televisión por Internet. Y finalmente, en noviembre, la Cofetel lanzó consulta pública para licitar canales de TV. ¿Quién se ganará en la guerra de las telecomunicaciones? ¿Quién se quedará con la mayor parte del mercado? ¿Existen posibilidades de una democratización del sector? Todo esto y más, bien podría resolverse en 2012.

Por último, vale la pena apuntar que en 2011 dejó de circular la revista Día Siete. Un ejemplo más de cómo la industria del papel poco a poco va transformándose, o dicho de otra forma: desapareciendo.

Las transformaciones en Guadalajara

Ahora bien, en Jalisco también se cuecen habas. 2011 fue el año en que cerró la tienda de discos Mix Up de Plaza del Sol y que en otras sucursales de la ciudad, como la de Centro Magno, su sección de música cada vez es más reducida. El comercio de música se está trasladando a Internet, con todos los cambios de producción, circulación y consumo que esto implica. Fue el año, también de la realización de dos encuentros sumamente importantes; en el verano se desarrollaron la Feria Internacional de la Música y el Foro Mundial de Medios Públicos. Ambos, según sus organizadores, fueron un éxito. Ya habrá tiempo para poder hacer una revisión crítica sobre ellos.

En el tema de la libertad de expresión, las cosas no fueron tan bien en la Perla Tapatía. En marzo y durante los siguientes meses, varios periodistas (hombres y mujeres), denunciaron el acoso y amenazas de Alberto Jiménez Martínez, conocido con el sobrenombre de “La Antena” y que trabaja como operador político de varios funcionarios locales. Es un tema que no ha concluido y al que habrá que seguirle la pista.

Por otra parte, la estructura del sistema de medios de comunicación sigue cambiando significativamente. Si en 2010 el sistema tuvo movimientos fuertes en el sector de la televisión, en 2011 los periódicos fueron quienes dieron de qué hablar. El 6 de junio Público-Milenio cambió su nombre a Milenio Jalisco, el 7 de julio circuló el último número del diario Ocho Columnas y en octubre salieron a las calles los periódicos gratuitos Publimetro y 24 horas (aunque yo no he visto ningún ejemplar de este último). En la radio también ocurrieron cambios, el 3 de julio apareció Zona 3 en el 91.5 de la Frecuencia Modulada y el 10 de noviembre Milenio Radio comenzó a transmitir en el 89.1 de la misma banda.

En diciembre y ya casi para cerrar el año, el Congreso del estado de Jalisco nos regaló una nueva Ley de Información Pública que atenta contra diversos tratados internacionales sobre derecho a la información y puso serias cortapisas al trabajo periodístico al establecer como delitos penales la divulgación de información reservada.

De muchos de estos temas, esperen comentarios de mayor profundidad en las siguientes semanas.

Los que se fueron

No podemos cerrar este recuento sin dejar de mencionar que 2011 se llevó a dos ilustres periodistas. El 16 de octubre murió Miguel Ángel Granados Chapa y el 18 de noviembre Víctor Wario Romo.

Este artículo fue publicado el día 8 de enero de 2012 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Media Watch, Medios de comunicación masiva, Observatorios de medios, Prensa, QITESO: Análisis Crítico de Medios, Sistema de comunicación de Guadalajara

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s