La disputa por el control y la distribución de la información: SOPA, PIPA, la Ley Dóring y la Ley de Información Pública de Jalisco

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (23 de enero de 2012)

La información es un concepto alrededor del cual se están generando algunos de los debates más importantes del mundo contemporáneo. Los resultados de estas discusiones transformarán notablemente las características de nuestras sociedades, su cultura y sus formas de hacer política, su aprobación de lo tecnológico y su desarrollo económico. En el plano internacional las leyes contra la piratería que se discuten en Estados Unidos y en otros países del mundo, se matizan o contrarrestan con el trabajo de algunos de los legisladores islandeses que pretenden aprobar una estructura legal que permita que este pequeño país se convierta en un paraíso de la libre circulación de información. Si bajamos la mirada, en el plano doméstico está la controvertida ley que el senador Dóring ha propuesto para combatir la piratería en el ciberespacio. Y en el estado también hay un ejemplo de ello y es la reciente aprobación de la Ley de Información Pública de Jalisco y sus Municipios, la cual ha sido ampliamente criticada por varias organizaciones civiles, así como por un sector de académicos y técnicos expertos en la materia.

El dicho popular señala que “la información es poder”. Un dicho, por cierto, que se utilizaba antes del advenimiento de las computadoras, la Internet y lo que Manuel Castells denominó como “sociedad red”. En la reciente película de Clint Eastwood, en donde retrata muy a su manera a Edgar Hoover, creador e impulsor del FBI (Federal Buro of Inteligence), es posible observar cómo un gobierno tan poderoso como el de Estados Unidos, ha tenido entre su grandes tareas, la construcción de un sistema de vigilancia y control de sus ciudadanos. En una de las primeras escenas de la película, Hoover invita a salir a una joven a la que pretende cortejar. La cita es en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos en Washington. Entre otras cosas, Hoover, para apantallar a la mujer, se jacta de haber diseñado el método de organización de la biblioteca. (Un sistema que todavía hace algunas décadas se estilaba en muchas bibliotecas locales: una serie de tarjetas, ordenadas por temas y alfabéticamente, que contenían las coordenadas para localizar un libro.) Antes de terminar esta escena, Hoover voltea con su interlocutora y con una mirada enloquecida le dice: “imagina que consiguiéramos lograr un sistema en el cual cada ciudadano de este país pudiera ser identificado por sus huellas digitales, imagina lo rápido que podríamos encontrarlo si cometiera un crimen”.

Hoover hizo del espionaje un método excepcional para el control político, pero lo que nunca imaginó fue la llegada de Internet. Él ideó y construyó al FBI como un símil del sistema de archivos de una biblioteca. Ahora la batalla por el control político, de las ideas y de los ciudadanos está en la red. Por ahí circulan millones de correos electrónicos, mensajes de microbloging o la generación de cualquier tipo de contenido en texto, audio o video. Hace décadas se intervenían los teléfonos de políticos, líderes sociales o artistas, actualmente, además, se vigila el ciberespacio. No es gratuito que toda esta andanada de iniciativas para regular Internet haya cobrado fuerza después de lo ocurrido con las filtraciones de Wikileaks, que pusieron en serios aprietos a diversos procesos políticos de la diplomacia internacional, pero sobre todo, que documentaron un modus operandi de la élite política global, más cercano a la corrupción y alejado de los valores democráticos.

El tema se complejiza si añadimos un correlato económico. La regulación de Internet no nada más se puede leer como una lucha por el control político de las nuevas sociedades, también nos muestra, a mi parecer, una transformación todavía más relevante y tiene que ver con una rearticulación del sistema capitalista. En las últimas semanas hemos escuchado que en el Congreso de Estados Unidos se han discutido las propuestas SOPA y PIPA, que por ahora, y debido a distintas protestas de ciberactivstas, han quedado congeladas (subrayo enfáticamente el “por ahora”). No me detendré a explicar a detalle las iniciativas, que ya se han analizado brillantemente por muchos. Valga decir que en términos democráticos y de libertad de expresión estos proyectos de ley son regresivos y están impulsados por las industrias culturales, trasnacionales, que amasaron grandes cantidades de dinero durante el siglo XX, me refiero a Hollywood y a toda la industria discográfica.

Internet y las tecnologías digitales, entre otras cosas, dieron la posibilidad a las personas de copiar y reproducir los productos de las industrias culturales sin tener que pagar por ello. Dicho en otras palabras: destruyeron o al menos trastocaron un sistema de distribución monopolizado por distintas compañías, con lo cual se afectó seriamente su negocio, al grado que la industria discográfica está viviendo sus últimos días.

No a la ley SOPA

No a la ley SOPA

A estas iniciativas que buscan regular la distribución de contenidos y cuidar la propiedad intelectual de estas industrias, se han opuesto muchas personas, organizaciones civiles y empresas. El mensaje más evidente de todo este conjunto es el de la lucha por la libertad de expresión y de la libre circulación de las ideas. Pero en un análisis más fino se detectará que no hay una reivindicación común y monolítica en contra de SOPA y PIPA. Hay muchos ciberactivistas y organizaciones que sí defienden ideales de corte político. Pero hay empresas, como Google y Facebook, que están en contra de esta ley porque cancelaría el modelo de negocio que ellos han inventado, no porque estén muy interesados en la reivindicación de derechos políticos. En el nuevo modelo económico la producción y la distribución de contenidos muchas veces reducen sus costos a cero. ¿Cuánto cuesta poner a circular un periódico de papel en relación a uno electrónico? ¿Cuánto cuesta vender una canción a través de Itunes en lugar de hacerlo a través de Discos Aguilar? Y lo mismo ocurre con los contenidos. El negocio de Google es poner a circular contenidos y montar publicidad en ellos, no importa que sea la nueva canción de Madona o una producción casera realizada en una ciudad perdida de la capital del país. La disputa es entre el viejo modelo de hacer negocios versus la nueva economía política del capitalismo. No me queda duda que en el mediano o largo plazo ganará la segunda opción, envuelta en el optimismo de una falsa conquista democrática que será aprovechada económicamente por los nuevos dominadores del mercado.

Esta paradójica situación en la cual los movimientos sociales progresistas detonan y posibilitan una nueva fase del sistema económico capitalista, ocurrió también en los años sesenta y setenta del siglo XX como bien enunció Martín Serrano:

“En el marco de esta revisión histórica, los movimientos de Mayo del 68 pueden tomarse como el hito que marca el paso a la actual etapa sociopolítica. Confluyeron el socialismo antiburocrático, el pacifismo, el ecologismo, el feminismo y los grupos que luchaban por la liberación sexual, entre otros. Las reivindicaciones que se plantearon eran sin duda, revolucionarias. Y muchas se han incorporado a la cotidianidad, de tal manera que nuestra existencia ha quedado pautada por ellas. Cabe citar la equiparación de hombres y mujeres, la separación de la reproducción biológica y la sexualidad, el acceso masivo a la información y la participación activa en la producción de materiales comunicativos. Pero esos avances no sólo eran progresistas. Al tiempo eran necesarios y funcionales para que el modo de producción capitalista siguiese su proceso histórico. Han servido para que las sociedades más desarrolladas se desprendiesen de tradiciones y valores propios de la era industrial, que se habían convertido en trabas para la expansión del monopolio a escala global”.[1]

Como se puede observar, estamos en un momento histórico altamente trascendente para la vida política y económica de las sociedades contemporáneas. El modelo que se construye para regular la información apela más a procesos administrativos que a procesos que ofrezcan derechos a los ciudadanos. Las personas e instituciones que ganen esta partida, amasarán un gran poder en las siguientes décadas.

Este artículo fue publicado el día 23 de enero de 2012 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.


[1] Martín-Serrano, M., (2007). “Prólogo para La Mediación Social en la era de la globalización”. Madrid: Akal, p.9-27.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Censura, Criminalización de la protesta social, Internet, Libertad de expresión, Media Watch, Medios de comunicación masiva, Monopolios y medios de comunicación, Wikileaks

2 Respuestas a “La disputa por el control y la distribución de la información: SOPA, PIPA, la Ley Dóring y la Ley de Información Pública de Jalisco

  1. MAIKOL

    Muuuuy Bueno lo que pusistes y algo pensava yo tambien sobre todo lo que escribistes…Los yankis esta ves se encerraron en su propio enigma con el no poder sacar probecho de esas descargas…( ilegales )Lo cual tuvieron que inventar algo ya que sino en cualquier momento con tanto millones que ganan estas empresas se compraran todo el planeta….!!!!Es lo que les falta sin mostrar un poco de ( amor y gentileza ) para los mas desafortunados…
    Y si asi lo hacen no sin sacar algo acambio…!!!!

    Desde URUGUAY-MONTEVIDEO Maikol escrive este simple comentario…
    En Facebook: Tu Angel

    Me gusta

  2. Muy interesante y concienzudo: gracias Juan por esta aportación.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s