El tedio y la indiferencia ante las campañas electorales en Jalisco

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Las campañas electorales en Jalisco tienen un mes de haber comenzado y poco han dado de qué hablar hasta el momento. Percibo una gran indiferencia de los medios de comunicación y de los ciudadanos hacia las candidaturas hacia el gobierno del estado y es algo que hemos podido corroborar en las distintas investigaciones que al respecto estamos haciendo en el observatorio “Quid: análisis crítico de medios”. ¿Por qué existe esta gran apatía e indiferencia frente a las campañas?

1. Los ciudadanos tienen pocos motivos por interesarse por políticos corruptos e ineficientes. En años recientes, la clase política de Jalisco se ha esmerado por cultivar personajes memorables por sus agravios en contra de la sociedad. En primer lugar tenemos al gobernador del estado, que a mitad de su gestión le mentó la madre a todos los que habitamos en Jalisco; él iba borracho, a entregar dinero público a una iniciativa privada, y en un acto de honestidad, confesó su animadversión a todos lo que no piensan como él. Por supuesto, está el tema de los diputados, que se llenaron los bolsillos con pagos extraordinarios y compensaciones por su arduo trabajo, a quienes, por cierto, ahora vemos compitiendo por otros puestos públicos. Y también en el Poder Judicial ocurrieron varios casos de corrupción, que difícilmente se olvidarán en este periodo electoral. Por eso, una explicación importante respecto de esta apatía frente a los candidatos es, precisamente, el hartazgo ciudadano que de antemano sabe que de llegar x o y, el orden de cosas poco se modificará.

2. Los reflectores electorales se van, decididamente, hacia los candidatos de la presidencia de la República. Basta hacer un breve recorrido por la prensa, la radio, la televisión , Facebook o Twitter, para darse cuenta que la mayoría de los mensajes que circulan por esos espacios de comunicación, están relacionados con las campañas por la presidencia de la República. Esto es un rasgo más de una cultura mexicana que tiende a generar una estructura de poder centralista. Por supuesto, las campañas presidenciales son muy importantes, pero desde hace más de tres lustros, que otros poderes políticos han tomado cada vez mayor fuerza. Es preocupante que los comicios presidenciales erosionen la comunicación / discusión sobre otros puestos de elección popular.

3. La reciente reforma electoral tiene descontentos a los medios de comunicación. Esta reforma, que ha sido muy polémica, tuvo la virtud de arrebatar un negocio muy jugoso a los concesionarios de radio y televisión, pues ya no pueden cobrar por la transmisión de spots. Pero a esa restricción se agregó otra: tampoco pueden cobrar por la publicación de notas informativas, menciones o entrevistas de los candidatos. Esto los ha dejado atados de manos, pues ya no pueden cobrar por nada que esté relacionado con el tema electoral. No les basta con sus ingresos que llegan de publicidad y quieren recuperar el negocio perdido. Esto ha ocasionado, como lo hemos podido verificar en los trabajos del observatorio, que la mayor parte de los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión, dediquen lo mínimo de sus agendas informativas para tratar el tema de los candidatos al gobierno delo estado de Jalisco.

4. Hay pocos espacios de debate o discusión sobre temas políticos. Al punto anterior habría que agregar que si bien en sus agendas informativas los medios han relegado el tema de las elecciones locales, además, no han abierto espacios de discusión en torno al tema. Esto no tendría gran relevancia si el sistema de comunicación política mexicano no estuviera basado en los spots. Este formato publicitario (spots, productos audiovisuales de treinta segundos), es incompatible con el diálogo y la discusión y por el contrario, se instala en el terreno de la movilización sentimental. En otras palabras: nuestro sistema de comunicación no está hecho para construir una decisión que racionalice las ideas, por el contrario, busca que a partir de sentimientos y emociones, se decida el voto. No es malo “sentir” (ya puedo escuchar a varios que me tacharán de positivista), pero no es lo más recomendable para decidir a quién se le otorgará el poder. Si votamos porque nos gusta el copete de Aristóteles o la pelona de Alfaro, podremos cometer un grave error.

Como se podrá observar, mucho de lo aquí expuesto, tiene que ver con un sistema de comunicación política que en aras de la equidad, ha simplificado al extremo sus posibilidades políticas. No estoy en contra de la equidad, pero sí me parece muy criticable que debido a nuestra cultura de corrupción, hayamos tenido que construir una estructura jurídica tan restrictiva y acartonada. Mientras tanto, tendremos que seguir presenciando, con tedio, el desarrollo de estas campañas electorales.

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Archivado bajo Democracia y comunicación, Medios de comunicación masiva, Sistema de comunicación de Guadalajara, Sistema de comunicación política en México

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