#YoSoy132: de las comunidades virtuales a la plaza pública, de la plaza pública a los medios masivos de comunicación

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

La información es un recurso de poder que vive disputas de alto voltaje en el mundo contemporáneo. Estas disputas se pueden localizar en múltiples niveles y dimensiones. En el nivel internacional está el tema de Julian Assange y Wikileaks y en el local está el caso de la aprobación de una “Ley de Información Pública” que fomenta la opacidad e inhibe las artes democráticas. En cuanto a sus dimensiones, la disputa bien puede observarse en el mundo financiero, que gasta millones de dólares al año en la generación de información a través de actuarios o computadoras, que le permiten su propia reproducción; o en el plano militar, en el que la información es una pieza fundamental para el control geopolítico de ciertas zonas del mundo. En una dimensión política y en un nivel nacional, la discusión sobre la información, su uso y control, pero particularmente sobre su importancia en cualquier sistema político que se considere democrático, ha sido puesta en primer plano por el movimiento #YoSoy132.

Los orígenes de este movimiento ya son ampliamente conocidos, pero bien vale la pena hacer un recuento de los momentos fundamentales. El 11 de mayo pasado, Enrique Peña Nieto acudió a la Universidad Iberoamericana en las Ciudad de México para tener un encuentro con estudiantes. Su presentación fue complicada, pues encontró a numerosos grupos que tuvieron una actitud crítica hacia su persona, pero particularmente contra el partido que representa. Las críticas subieron de tono y los estudiantes, a través de gritos, consignas y hasta un zapatazo, corrieron a Peña Nieto de la Universidad. Horas más tarde, el presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, minimizó los hechos, calificó a los estudiantes como intolerantes y en su diagnóstico, las críticas no eran representativas, pues tan solo eran de un “puñado de jóvenes que no son representativos de la comunidad Ibero”. Hubo, además, dos hechos muy significativos. Por una parte, una serie de periodistas e intelectuales se adhirieron a las ideas esparcidas por el presidente del PRI y reprobaron que en una universidad no se fomentaran los valores democráticos, entre ellos, dijeron, los de la tolerancia. Y por otro lado, los principales noticiarios televisivos de señal abierta del país, apenas y reportaron los incidentes en la Universidad Iberoamericana.

Estos hechos fueron los que desataron una ola de indignación entre los estudiantes y en cuestión de horas hicieron una pieza de comunicación ejemplar, en la que 131 alumnos hicieron notar que no eran un “puñado de alumnos”, y que por otra parte, no respondían a las ordenes de ningún candidato o partido político. Este video fue viralizado a través de blogs de los estudiantes, así como de sus cuentas en Twitter y Facebook. El reclamo, desde entonces, ha la reivindicación del derecho a la información, en un país que vivió durante todo el siglo XX con un sistema de comunicación cerrado y autoritario y que durante la larga transición democrática (a la cual ya se le suman varias décadas), este sistema prácticamente no ha sido tocado.

Los estudiantes despertaron sentimientos de apoyo y simpatía de otros universitarios, así como de otros movimientos sociales y en pocos días se conformó el movimiento #YoSoy132, como un acción de solidad con los 131 estudiantes que decidieron enviar su mensaje al sistema de comunicación política. Internet fue una vía fundamental para la reproducción de este movimiento y en los días posteriores dio un segundo paso fundamental, pues logró que su comunicación a través de las comunidades virtuales tuviera un correlato en la plaza pública y los estudiantes comenzaron a salir por miles para manifestares en las calles de la capital del país, pero también de muchas otras ciudades de la República.

El desarrollo de #YoSoy132 fue vertiginoso y generó varios fenómenos comunicativos muy interesantes. El primer de ellos, como ya lo expliqué, fue la velocidad que imprimieron los estudiantes para articular una respuesta ante las formas tradicionales de hacer política en México. Escenas como las de la Ibero se han dado por montones en nuestro país, la diferencia, en este caso, fue la respuesta de los estudiantes y la poca capacidad que tuvo el PRI para generar una estrategia de control de daños, pues reaccionó como si estuvieran en los años setenta del siglo pasado: silenciaron, descalificaron y desoyeron lo que ocurrió el 11 de mayo. Medio siglo atrás, con un sistema de comunicación hiper concentrado, centralizado y controlado, aquella estrategia era suficiente para sacar del aprieto al candidato oficial. Sin embargo, aunque algunas partes del sistema de comunicación mexicano siguen teniendo las mismas características (particularmente en televisión), existen ya otras vías para darle la vuelta a la tuerca.

Las comunidades virtuales tienen una baja potencia en un país como México, en el que dos tercios de su población no tienen forma de participar de ellas, sin embargo, fue clave el salto que este movimiento social tuvo hacia la red de comunicación más antigua y potente de la historia de la humanidad: la plaza pública. Las comunidades virtuales operaron como organizadoras y la plaza pública hizo evidente eso que no se veía en la televisión y que poco circulaba a través de la radio y la prensa. Después de este salto, a los medios masivos no les quedó más que retomar el hilo de toda esta avalancha. La ruta entonces fue de las redes sociales a la plaza pública y de la plaza pública a los medios masivos. Hace algunas semanas había escrito aquí mismo que veía pocas posibilidades de que las comunidades virtuales tuvieran un impacto significativo en la política del país. Ahora matizo: estos sistemas de comunicación sí son muy potentes en tanto conecten con otros sistemas.

¿Qué va a pasar con el movimiento #YoSoy132? No tengo la menor idea. Me parecen mezquinas y poco profundas las críticas que hacen quienes señalan que el movimiento no tiene proyecto, que es intolerante y anti democrático. Quienes así ven el movimiento piensan que a estas alturas ya tendrían que tener un tratado de filosofía política acabado y que los estudiantes deben guardar las formas institucionales y ser tolerantes. Enrique Krauze, por ejemplo, propuso al movimiento constituirse como un partido político: vaya contradicción. También pude leer en Facebook a editores y articulistas de Grupo Milenio que se mofaban y descalificaban al movimiento por sus faltas de ortografía (valdría la pena que revisaran las columnas de María Elena Hernández, actual ombudsman de Milenio Jalisco, que un día sí y el otro también, consigna las reiteradas y vergonzantes faltas de ortografía y rigor periodístico en este diario). Por supuesto que el movimiento #YoSoy132 tiene pifias, como solicitar juicio político contra Elba Esther Gordillo, pero su fuerza e importancia está en la incorporación de una voz crítica y numerosa a la discusión democrática en México.

No hay que olvidar que este movimiento se suma a otros, que en distintos lugares del mundo están reclamando un lugar en la disputa y reivindicación del derecho a la información, del derecho a saber, del derecho a un sistema de comunicación plural (no concentrado y centralizado) y libre. Esta lucha no es la de unos niños fresas de la ciudad de México, o la de un australiano avecindado en Inglaterra. Esta es una disputa fundamental para el rumbo político del mundo contemporáneo.

Este artículo fue publicado el día 5 de junio de 2012 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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2 comentarios

Archivado bajo Democracia y comunicación, IFE, Internet, Libertad de expresión, Media Watch, Medios de comunicación masiva, Monopolios y medios de comunicación, Movimiento #YoSoy132, Movimientos sociales y comunicación, Prensa, Radio, Sistema de comunicación de México, Sistema de comunicación política en México, Wikileaks

2 Respuestas a “#YoSoy132: de las comunidades virtuales a la plaza pública, de la plaza pública a los medios masivos de comunicación

  1. -“estos sistemas de comunicación sí son muy potentes en tanto conecten con otros sistemas.” Esta es la es esencia del éxito de cualquier sistema de redes sociales virtuales, que luego se convierten en comunidad. No es la Internet por si misma la que viraliza un mensaje, crea relaciones y luego llama a la acción, sino como se difunde el sentimiento-emoción de la causa que se promueve, y para eso necesita de otros medios o sistemas. Pero sobre todo, necesita del mundo offline, que es donde sucede la realidad.

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