Emilio González Márquez y la comunicación: Jalisco no está mejor

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (11 de febrero de 2013)

Estamos a unos días de que concluya el periodo de gobierno de Emilio González Márquez y ya comenzaron los análisis de su gestión. En el amplio tema de la comunicación, los resultados son bastante cuestionables. En Jalisco no nos bastó con tener en la presidencia de la República a Vicente Fox, un político frívolo, poco educado y que es recordado por sus dislates o sus dichos al estilo “y yo por qué”. Emilio González fue un gobernador mucho más cercano a Fox, que a otros políticos de su partido, incluso, que sus predecesores en el gobierno de Jalisco. La actuación de este político en trono a la libertad de expresión, la transparencia y las políticas públicas de la comunicación, ponen a su gobierno en la picota.

Caricatura/diseño de Jabaz (Publicada en Grupo Milenio)

Caricatura/diseño de Jabaz (Publicada en Grupo Milenio)

“Yo tengo poco de gobernador, pero a lo mejor ya se dieron cuenta, que a mí, lo que unos poquitos dicen, ¡me vale madre! ¡Así de fácil! ¡Yo sé lo que se tiene que hacer en Jalisco! … A mí me vale madre lo que algunos periódicos digan, la gente votó por mí… Digan lo que quieran, perdón señor Cardenal, pero chinguen a su madre”. Este discurso quedó grabado en la opinión pública como muestra de un político que nunca entendió que su encargo era gobernar para todos los jaliscienses, incluso los que no votaron por él, y que dado su puesto, tenía la obligación de comportarse con seriedad y respeto. No contento con la mentada de madre que le propinó a los jaliscienses el 23 de abril de 2008, dos años después, el 9 de octubre de 2010, González Márquez declaró que las bodas gay le daban “asquito”.

La noche en el que gobernador le mentó la madre a los jaliscienses fue en el contexto de la llamada “Cena del hambre”, un evento organizado para recaudar fondos para un banco de alimentos, algo que puede resultar loable, pero que en la práctica fue parte de la abdicación del gobernador por resolver problemas públicos y, en sentido contrario, trasladar su solución a entidades no gubernamentales o privadas.  A lo largo de todo el sexenio, González Márquez utilizó discrecionalmente recursos públicos para entregárselos a diversas empresas. En 2007 donó 55 millones de pesos a Televisa, como un apoyo para la realización de “Espacio”, un evento dirigido para estudiantes, en donde asisten a foros de televisión, conversan con las estrellas de la televisora y acuden a conferencias. En ese mismo año donó doce millones de pesos para la producción de la telenovela “Las tontas no van al cielo”, la cual fue grabada en locaciones de Guadalajara y trasmitida por Televisa. También destinó 102 mil pesos para la telenovela “Tengo todo excepto a ti” y 4.1 millones de pesos para el programa de concurso “Las trece maravillas de México”. En 2008 el gobierno de Emilio dispuso de 21 millones de pesos para que la cadena de televisión MTV realizara en el auditorio Telmex su entrega anual de premios. En 2009 el gobernador volvió a abrir la cartera y entregó 40 millones de pesos a la Asociación de Radiodifusoras y Televisoras de Occidente (RATO), para la construcción de “El Palacio de la Comunicación y la Cultura”, que según se comunicó en su momento, tuvo que estar listo para los Juegos Panamericanos, pues serviría como un espacio para la difusión cultural en el marco de la justa deportiva. Esta obra todavía está inconclusa.

Según esta información, la administración saliente entregó más de 130 millones de pesos a industrias culturales relacionadas con la comunicación. A esto habría que agregar el dinero que dio para el Teletón, el Juguetón, el banquete del hambre, el premio de golf Lorena Ochoa o la macrolimosna que intentó entregar a la Arquidiócesis de Guadalajara, pero que los ciudadanos, luego de marchas e inconformidades, lograron echar abajo. Estos 130 millones representan, groso modo, cuatro presupuestos anuales del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, que opera un canal de televisión y dos estaciones de radio, los 365 días al año y las 24 horas del día. Una política pública deseable para el desarrollo de la comunicación en Jalisco habría sido incrementar el presupuesto del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, dotarlo de autonomía frente al poder ejecutivo e incentivar la producción audiovisual local. Desafortunadamente, Emilio hizo lo contrario. El sistema público de radio y televisión tuvo un presupuesto bajo y su línea editorial fue completamente oficialista. Por otro lado, el gobernador consintió a radiodifusores nacionales y locales, quienes en no pocas ocasiones le dieron una cobertura amplia y acrítica.

En materia de libertad de expresión, Jalisco, sin duda, no vive momentos tan difíciles como otros estados en los que los gobiernos locales, municipales o el crimen organizado, cortan de tajo este derecho. Sin embargo tampoco fue un gobierno que retomara el tema con fuerza y defendiera este derecho a capa y espada. Como apunte, vale la pena recordar las amenazas de muerte que recibió Jade Ramírez, periodista de Radio Universidad, por su cobertura del conflicto político y social de Temacapulín o los golpes y amenazas que sufrió Darío Pereira, reportero de La Jornada Jalisco, por parte de agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado. En ninguno de los dos casos hubo pronunciamientos por parte del gobierno, ni tampoco una investigación de los hechos. Por otra parte, vale la pena recordar que durante este tiempo, explotó ante la opinión pública el caso de Alberto Jiménez Martínez, mejor conocido como “La Antena”, que desde diversos puestos públicos del gobierno del estado se dedicó a amenazar y a hostigar a varios reporteros y reporteras de la ciudad, como una estrategia de control de la agenda pública y del trabajo periodístico.

Caricatura de Manuel Falcón (publicada en Grupo Milenio)

Caricatura de Manuel Falcón (publicada en Grupo Milenio)

En cuanto a la transparencia, el gobierno del estado siempre se jactó de ser abierto y de tener las mejores calificaciones al respecto. Sin embargo, tiene, al menos, dos grandes deudas: Emilio González Márquez dejará el gobierno del estado sin que los jaliscienses podamos conocer, exactamente y sin ningún tipo de dudas, cuánto se gastaron en los Juegos Panamericanos, en qué se gastaron el dinero y cómo se manejó el tema de la deuda. Ellos dicen que todo eso “está en internet”, lo cual es falso, pues lo que ahí hay es un mundo de información, desorganizado e incompleto. A esto habría que agregar que en diciembre de 2011, el gobernador envió al Congreso una iniciativa para que se aprobara una nueva ley de transparencia a cambio de la liberación de un presupuesto extra de 200 millones de pesos para sanear las maltrechas finanzas del Poder Legislativo. La nueva ley, que entró en vigor meses después, es calificada por una buena parte de especialistas en la materia como un retroceso, pues de tener una ley que tutelaba el derecho a la información de los ciudadanos, pasamos a contar con una disposición jurídica que administra la información pública.

A este análisis le harían falta otros elementos, como el excesivo gasto en publicidad que tuvo el gobierno en prensa, radio, televisión o Internet, la descarada compra de espacios informativos, como aquella entrevista que el gobernador sostuvo en cadena nacional en el Canal 2, cuando todavía tenía el sueño de ser candidato a la presidencia de la República; también haría falta un análisis de su publicidad, que en reiteradas ocasiones violó el artículo 134 constitucional, el cual prohíbe incluir “nombre, imágenes, voces o símbolos que impliquen la promoción personalizada de cualquier servidor público”.

Todos estos elementos colocan al gobierno de Emilio González Márquez en la picota. Al menos si hablamos sobre libertad de expresión, transparencia y políticas públicas de comunicación, Jalisco, definitivamente no está mejor.

Este artículo fue publicado el 11 de febrero de 2013 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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Archivado bajo Criminalización de la protesta social, Derecho a la información, Diálogo Público, Discurso y poder, Libertad de expresión, Media Watch, Medios de comunicación masiva, Monopolios y medios de comunicación, Observatorios de medios, Sistema de comunicación de Guadalajara, Transparencia y rendición de cuentas

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