Los ataques a Mural y a la libertad de expresión

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (22 de abril de 2013)

Portada del periódico Mural del 17 de abril de 2013

Portada del periódico Mural del 17 de abril de 2013

En la madrugada del pasado 17 de abril, las instalaciones donde se produce el periódico Mural, del Grupo Reforma, fueron atacadas con dos artefactos explosivos. El primero de ellos fue detonado a las 3:24 horas en el estacionamiento del diario, ubicado en la López Mateos Sur. Un par de minutos después, una granada impactó la puerta de la entrada principal de Mural, que se ubica en la calle de Mariano Otero en la colonia La Calma. Hasta el momento ningún grupo o persona se ha atribuido el ataque y solamente se reportan daños materiales. Esta es la primera agresión que Mural ha sufrido desde que comenzó a circular el 20 de noviembre de 1998. Como antecedente, es importante recordar que El Norte, otro de los diarios de Grupo Reforma y que circula en Monterrey, ha sufrido cuatro ataques a sus instalaciones en los últimos tres años. Las agresiones que afectaron al periódico Mural son inadmisibles y preocupantes, pues atacan a una empresa privada dedicada al periodismo, pero también a toda la sociedad, ya que a través de estos actos de violencia, ponen en entredicho algunos de los derechos fundamentales de los ciudadanos como la libertad de expresión o el derecho a recibir información.

Este tipo de acontecimientos generan una respuesta de repudio generalizada en la opinión pública, en la clase política y el gremio periodístico. Durante la semana pasada, en distintos medios de comunicación se consignó este hecho, diversos analistas retomaron el tema, organizaciones civiles pronunciaron su solidaridad con Mural y una buena cantidad de funcionarios públicos lamentaron los acontecimientos y se dijeron prestos para investigar a fondo y encontrar a los responsables. Ante este panorama, es relevante dar cuenta de algunas generalidades de la historia de Mural y Grupo Reforma, pues no se trata de una empresa periodística cualquiera. Independientemente de que estos periódicos tengan sus admiradores y detractores, es indudable que han sido piezas fundamentales en el desarrollo de la vida pública de nuestro país.

Como se sabe, Mural pertenece a Grupo Reforma, cuyos orígenes se remontan a las primeras décadas del siglo XX, cuando el 2 de abril de 1922, Rodolfo Junco de la Vega Voigt fundó el diario vespertino El Sol, en la ciudad de Monterrey. Este periódico fue el primero de muchos que fundaría a lo largo de las siguientes décadas. Dieciséis años más tarde, el 15 de septiembre de 1938, este mismo empresario decidió poner a circular el matutino El Norte, que a la postre se convertiría en uno de los periódicos más influyentes de México durante el siglo XX (Grupo Reforma, 2012).

Es importante mencionar que El Norte nació de una asociación empresarial entre la familia Junco de la Vega y la familia Garza Sada, dueña de la Cervecería Cuauhtémoc, la cual otorgó financiamiento para mantener en circulación El Sol y para echar a andar El Norte. Este detalle es fundamental para comprender el rol ideológico que desempeñaron estos medios de comunicación, como espacios de difusión de ideas socialcristianas y que generaron un contrapeso a las políticas económicas del presidente Lázaro Cárdenas y, en general, del proyecto económico que se construyó desde la Revolución Mexicana.

El choque de estas familias en contra del Estado mexicano, no solamente se dio desde un plano económico, sino también político. Una de las características del largo periodo en el que el PRI gobernó al país, fue su autoritarismo. Eran pocos los que podían o se atrevían a criticar a la clase política y eran contados los espacios en donde se ejercía el periodismo independiente. Desde Monterrey, El Norte se convirtió en uno de esos espacios y los desencuentros con el gobierno fueron muchos. Un ejemplo de ello fue durante el gobierno del presidente Luis Echeverría, quien molesto por el trabajo de El Norte, ordenó que la Productora e Importadora de Papel (PIPSA), monopolio público para la importación de papel periódico, dejara de suministrar este material al diario regiomontano. El Norte, como pudo, siguió circulando y fue el primero que empezó a importar papel por su propia cuenta y con ello marcó el inicio del fin de uno de los modelos de control que el Estado mexicano tuvo sobre los periódicos, durante buena parte del siglo XX.

A lo largo de los siguientes años, los periódicos de la familia Junco de la Vega tuvieron relevos generacionales en el mando de las empresas y transformaron tecnológicamente sus redacciones. A finales de los ochenta el grupo puso a circular en Monterrey el tabloide policial Metro, que años más tarde aparecería en la Ciudad de México y en Guadalajara. Pero la joya de la corona surgió el 20 de noviembre de 1993, cuando los Junco de la Vega inauguraron el diario Reforma, en la ciudad de México, con una inversión de sesenta millones de dólares. El éxito de Reforma fue muy importante, particularmente porque en un país centralista como México, era prácticamente imposible que un grupo “de provincia” pudiera competir con los periódicos más importantes de la capital. Debido a este éxito, la familia Junco de la Vega se decidió a invertir en Guadalajara y fue así como el 20 de noviembre de 1998 comenzó a circular el diario Mural en la capital del estado de Jalisco.

En Guadalajara Mural inauguró una nueva etapa en el sistema de periódicos, pues marcó la llegada de empresas periodísticas de otras regiones del país y que se asentaron exitosamente en la ciudad. Mural invirtió una buena cantidad de recursos en sus instalaciones y formó a una nueva generación de periodistas, buscó construir una agenda informativa propia y establecer una relación crítica con los poderes públicos. Por supuesto, Mural también ha sido criticado por su concepción periodística excesivamente mercantil, que se advierte en su cobertura de notas policiales o de temas frívolos como la vida social de la ciudad.

No obstante de las críticas que se le puedan hacer a este periódico, es indudable que la historia del Grupo Reforma es fundamental para entender parte de la vida pública del país. Estas empresas fueron defensoras de la libertad de expresión en el México autoritario. Y también lo son ahora, cuando poderes fácticos como el crimen organizado, buscan impedir la libre circulación de las ideas. Por ello, a toda la sociedad nos concierne defender al periódico Mural, así como a cualquier otro medio de comunicación que vea coartada su libertad de expresión.

Si los callan a ellos, nos callan a todos.

Este artículo fue publicado el 22 de abril de 2013 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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