Tres giros comunicativos durante los 20 años de neozapatismo: el militar, el semiótico y el silencio

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (6 de enero de 2014)

EZLN & Indigenous Resistance Compilation. Este disco lo puedes encontrar en: http://maddecent.com/ezln-indigenous-resistance-compilation/

EZLN & Indigenous Resistance Compilation. Este disco lo puedes encontrar en: http://maddecent.com/ezln-indigenous-resistance-compilation/

Hace apenas algunos días se cumplieron dos décadas del levantamiento zapatista en Chiapas, cuando México está entrando, aparentemente, en una ruta de cambios y de reformas ideológicamente muy similares a las que estaban ocurriendo hace veinte años en el país. La presencia del EZLN en la vida pública de México ha sido fundamental, pues ha señalado claramente algunos de los grandes debates que luego de la Revolución de 1910 no han sido resueltos y que tienen que ver con el reconocimiento de un país multicultural, en el cual, cien años después, estas diversas formas culturales siguen sin participar en un diálogo entre iguales. El EZLN ha desarrollado esta presencia pública a través de distintos emprendimientos comunicativos, los cuales dicen mucho de su propio movimiento, pero también de cómo, a través de la comunicación, los movimientos sociales pueden desafiar al poder.

La primera etapa de comunicación del EZLN, y la más efímera, fue la insurgencia militar, la cual duró los primeros doce días de 1994. Esta incursión militar, que costó numerosas vidas, fue un elemento que logró activar al zapatismo en el plano comunicativo y en el mapa político mexicano. Una de las novedades históricas que aportó este movimiento, y seguramente sin habérselo propuesto, es que suscitó rápidamente la simpatía y solidaridad internacional, que sirvió como un escudo de protección ante la eminente acción militar del Estado mexicano, que dada la disparidad de recursos bélicos, habría terminado rápidamente con el Ejército Zapatista. Esta primera etapa, violenta, es muy poderosa para entender al EZLN: solamente un golpe de esta magnitud pudo activar a los zapatistas, indígenas mexicanos, como interlocutores del mundo político.

Poco a poco, el EZLN se fue develando como un movimiento armado de izquierda, de profundas raíces marxistas y amalgamadas con la teología de la liberación, pero que comenzaba a transitar a un giro retórico que a la postre lo colocó en la vanguardia discursiva de los movimientos antisitémicos, que años después explotarían globalmente en las ciudades de Seattle, Praga o Génova, tan solo por mencionar algunas. Este viraje llevó a un movimiento armado a convertirse en un fuerte nodo discursivo en contra de quienes veían el fin de la historia luego de la muerte del comunismo y celebraban el nuevo respirar del capitalismo a través de la globalización económica. Para una izquierda anquilosada y abatida, el zapatismo se convirtió en un abrevadero ideológico. Esta segunda etapa comunicativa, el de una guerrilla semiótica que jugó con las palabras y los símbolos, fue clave para la supervivencia de los zapatistas, que constantemente se vieron acosados por el Ejército mexicano y grupos paramilitares, los cuales fueron contenidos por una comunidad internacional atenta al conflicto. Esta guerrilla semiótica, que fue pionera en la comunicación digital, marcó el inicio de una nueva etapa de los movimientos sociales y que sin duda tiene ecos en las manifestaciones sociales como los indignados españoles, los pingüinos chilenos, Occupy Wall Street o #YoSoy132.

El EZLN fue duramente criticado por el protagonismo del sub comandante Marcos en el contexto de un movimiento a favor de la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas. La comunicación zapatista giró en torno al SupMarcos, quien se descubrió como un personaje con grandes destrezas para el manejo discursivo en los medios de comunicación. Sin embargo, el personaje y el discurso se fueron desgastando debido a excesos y errores políticos, como el intento por influir en el conflicto vasco en España, por la frivolización de la figura de Marcos, convertido en un icono para vender portadas de revistas, camisetas y suvenires para los turistas revolucionarios, y porque todo producto mediático, a final de cuentas, es efímero. A mediados de la década pasada, los zapatistas dejaron de estar en el centro de las discusiones nacionales, y como el mismo Marcos ha señalado, pasaron de moda. Frente a esta encrucijada, el movimiento tomó un nuevo giro comunicativo: el silencio. En este nuevo periodo el EZLN se encerró en sí mismo para dedicarse enteramente a la construcción de su autonomía, a partir de una propuesta de orden y desarrollo social. Con este nuevo giro el EZLN pasó de ser una guerrilla semiótica, a una comunidad que puso en marcha una propuesta que cuestiona y cambia a los modelos políticos y económicos que denunció durante los años de su estrategia de ataque semiótico. El silencio ha tenido costos altos, pues sus lazos internacionales se debilitaron y en algunos casos se desvanecieron y en el plano nacional, las voces zapatistas no han sido tomadas en cuenta en las discusiones políticas.

Más allá de alabar acríticamente el movimiento zapatista, me parece fundamental reconocer, en el plano comunicativo, que este conflicto nos recuerda a todos los mexicanos, incluidos a los zapatistas, que no hemos sabido discutir en pluralidad y bajo el reconocimiento de que somos un país multicultural, no nada más en lo étnico, sino también en lo político, en lo sexual, en lo familiar o en lo religioso. El conflicto nos dice que después de cien años no hemos sabido resolver las tensiones entre la tradición y la modernidad de un país que ha sido construido en los últimos quinientos años. Un partido de estado, como lo fue (¿es?) el PRI, construyó una nación monolítica, un yo que se discute a sí mismo, que “integra” el universo a su organismo. El zapatismo nos recuerda que esto es falso: México somos muchos, muchos que se tienen que discutir a sí mismos como colectividad. Mientras no logremos este diálogo, México seguirá teniendo grandes franjas de su población inconformes por el desarrollo del país y por las decisiones que se toman en otros temas como la energía, la agricultura o la economía. Finalmente, los zapatistas también han reivindicado la rebeldía y el disenso como derecho, ellos nos recuerdan que la creatividad para vivir mejor no empieza ni termina en la democracia liberal y el neoliberalismo económico.

Este artículo fue publicado el 6 de enero de 2014 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

 

También te puede interesar el artículo: 10 años del zapatismo en México (texto publicado en 2004)

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo América Latina y Comunicación, EZLN, Internet, Medios de comunicación masiva, Movimiento #YoSoy132, Movimientos sociales y comunicación

3 Respuestas a “Tres giros comunicativos durante los 20 años de neozapatismo: el militar, el semiótico y el silencio

  1. Ana Luisa Curiel

    Escuché esta columna hoy en señales de humo y me enganchó, mas allá de lo profundo que es este tema hoy en encontré el pretexto ideal y natural para grabar en mi memoria que el talento de Juan Larrosa es inspirador y apasionante.

    Me gusta

  2. Pingback: Ayotzinapa, la prensa internacional, y el falso truco comunicativo | Sistema Autorreferencial

  3. Pingback: #Ayotzinapa: comunicar no es gobernar - CEPAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s