El monopolio de las decisiones públicas: déficit de diálogos públicos

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (3 de febrero de 2014)

Poco hemos estudiado en México sobre cómo nos comunicamos públicamente para tomar decisiones colectivas. Es posible definir el tipo de estructuras políticas que tenemos y podríamos decir que vivimos una larguísima transición democrática, o que somos una democracia con un pasado reciente con un sistema político que en el papel era democrático, pero con una profunda cultura autoritaria. La Revolución Mexicana dio paso a la creación de grandes estructuras institucionales, monolíticas y con poca posibilidad para la discusión o el disenso. En la práctica, estas estructuras le dieron estabilidad al país, el cual pudo vivir un proceso de pacificación y se encarriló hacia a ruta modernizadora que sus líderes trazaron. En una sociedad que se mudaba del campo a las ciudades y en pleno proceso de industrialización, poco espacio hubo para discutir colectivamente cuál era la ruta que el país debía seguir. En el último cuarto del siglo XX, el país poco a poco comenzó a transformar estas instituciones, hasta llegar al punto en que estamos actualmente.

Evidentemente no hay comunidad ni democracia perfecta, pero sí podemos encontrar ejemplos de sociedades que han logrado discutir sus problemas con mayor éxito que otras. Pienso, por ejemplo, en Costa Rica, un país que ha sabido debatir públicamente sus problemas y aspiraciones ambientales, que ha lo llevado a convertirse en un centro de servicios ambientales para el mundo. Los países escandinavos son reconocidos por las decisiones que han tomado en relación a cómo administrar sus poderes energéticos. En México seguimos atorados con las discusiones públicas que nos unen como nación. Si lo revisamos en un nivel macro, encontraremos temas importantísimos que siguen en el cajón de los pendientes de la Revolución: el caso de un país que se niega a pensarse como multicultural, aun a pesar de su importante porcentaje de población indígena; está el caso del uso y administración de los recursos naturales, el cual sigue enfrentando a diversas fuerzas políticas; o también podemos traer a cuento los modelos de desarrollo a través de los cuales México está vislumbrando su futuro.

Esta situación también se puede observar en el plano local. La ciudad de Guadalajara y el estado de Jalisco tienen serios problemas sociales por la falta de una discusión pública democrática. Está el caso de la discusión sobre el agua, que ha llevado a postergar durante décadas la elaboración de una estrategia que garantice el abasto de este servicio a la población durante los siguientes años. La falta de un debate al respecto, ha detonado un conflicto social en Temacapulín, un evidente deterioro del lago de Chapala y ha dejado a muchos jaliscienses sin este servicio. Otro caso paradigmático de la falta de discusión, gira en torno al modelo bajo el cual se debe desarrollar la capital del estado. En semanas recientes, el caso de Valle Real, da pie para ejemplificar la falta de diálogos públicos, pues vemos a una comunidad, con alto capital político y económico, que se niega a discutir la incorporación de ciclovías en sus alrededores y la apertura de calles pública que de facto las han convertido en privadas.

Hace un par de años participé en un proyecto de investigación en el cual observamos, precisamente, cómo se desarrolló una discusión pública en Guadalajara. El caso que utilizamos para realizar esta observación fue el de la Vía Exprés. Eran tiempos en los cuales Emilio González, en su megalomanía de quedar inmortalizado, ideó planes para realizar grandes obras públicas, como el tristemente famoso “Puente Atirantado”. La Vía Exprés, era un proyecto que pretendía crear una autopista privada que cruzaría la ciudad a través de un puente elevado que pasaría por encima de lo que hoy es la avenida Inglaterra. La propuesta causó fuertes polémicas, pues muchos técnicos, ciudadanos, activistas y académicos, evaluaron de forma negativa el proyecto emilista. En la investigación observamos cómo es que el tema de la Vía Exprés se discutió en los periódicos de mayor circulación de Guadalajara y encontramos “cuatro elementos que limitan el diálogo público: un gobierno que no abre espacios de comunicación con la sociedad civil, y que por el contrario, buscar imponer sus políticas públicas de forma unilateral; un sistema de medios de comunicación, en este caso de periódicos, que hace poco periodismo de investigación, que privilegia la voz de los funcionarios públicos y relega la participación de otros actores sociales; una amplia participación de ciudadanos que escriben ‘quejas’ en la sección de correo de lector de los diarios, pero que no trascienden a esta acción (no se organizan ni se integran a asociaciones o movimientos sociales), y una sociedad civil (organizaciones y movimientos) muy activa, pero con estrategias poco efectivas para integrase al diálogo público”.[1]



El plan de la revolución institucionalizada (sic) de principios del siglo XX sirvió para ordenar a un país que durante el siglo XIX había vivido momentos políticos y culturales sumamente caóticos, sin embargo es insuficiente para servir a una sociedad completamente distinta. La cultura política de México desde hace varias décadas va a destiempo respecto de las necesidades que manifiesta la sociedad. Esto es contradictorio, pues esta misma sociedad, que ya es otra, es la que permite y contribuye la reproducción de esta cultura política. Una ciudad zanjada históricamente por la Calzada Independencia y que resguarda en cotos a una sociedad burguesa que teme mezclarse con otros sectores sociales, son solo algunos de los rasgos de una sociedad que está llamada a discutirse a sí misma. De lo contrario, las condiciones de vida de los habitantes de esta comunidad seguirán siendo altamente desiguales.


[1] Las conclusiones de esta investigación se publicaron en el artículo: Raúl Acosta, Juan S. Larrosa-Fuentes, y Sofía Paláu Cardona, “Decisiones Públicas Sin Diálogo Público: Análisis de Los Argumentos Sobre El Caso de La Vía Exprés Vertidos En La Prensa de Guadalajara,” Comunicación y Sociedad no. 21 (2014): 139–159, http://www.comunicacionysociedad.cucsh.udg.mx/sites/default/files/a5_37.pdf.

Este artículo fue publicado el 4 de febrero de 2014 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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