Alargaron la telenovela: no se pierda la tercera temporada de la Guerra de las Telecomunicaciones en México

Por Juan S. Larrosa- Fuentes (31 de marzo de 2014)

Aunque muchos todavía estábamos reacios a creerlo, los signos indicaban que luego de una reforma constitucional, la Guerra de las Telecomunicaciones estaba llegando a su fin. El resultado de esa reforma fue histórico, pues implicaba el reordenamiento del sector y la desconcentración de la propiedad y los contenidos de la televisión y las telecomunicaciones. Si bien la reforma constitucional no llegó a ser vanguardista, pues simplemente actualizó las reglas de un juego que devendría en un oligopolio, sí tuvo la virtud de poner sobre la mesa la posibilidad de diluir el poder político y económico de las fuerzas monopólicas en México. El ajuste legal tuvo un gran peso simbólico, pues daba una estocada en el corazón a Televisa, una empresa que produjo y gestionó buena parte de la información y la cultura popular que en México se consumió durante el siglo XX. Sin embargo, los signos del fin de la Guerra de las Telecomunicaciones se desvanecen y parece ser que, así como en las telenovelas en donde los guionistas pueden cortar o alargar impunemente el melodrama, todavía no se le ve el fin a esta disputa por la comunicación en México.

¿En dónde se atoró la telenovela? Como bien lo dijo en su momento Aleida Calleja, la reforma constitucional fue un avance histórico, pero a su juicio, la “madre de todas las batallas” vendría con la legislación secundaria, pues los magnates de la comunicación buscarían hacer hasta lo imposible con tal de recuperar su poder. No se equivocó, sin embargo, lo que pocos esperaron es que fuera el propio gobierno quien, luego de impulsar la reforma, diera un golpe de timón para fortalecerse a través de la legislación secundaria. La iniciativa de ley que elaboró el equipo de Peña Nieto es reaccionaria, pues busca que el Gobierno Federal concentre el poder en el campo de la comunicación. De aprobarse esta iniciativa estaríamos ante un cambio que desconcentra el poder del sector privado y lo concentra en el sector público. No supone un equilibrio, sino un nuevo desbalance de poder.

El debate jurídico es sumamente complejo, pues se desenvuelve a través de una jerga a veces inaccesible para quienes no somos expertos. Lo importante es entender que la reforma constitucional dotó a los mexicanos de ciertos derechos, los cuales deben materializarse a través de una ley que reglamente estos derechos. Lo que ahora está en disputa es la materialización de estos derechos. La iniciativa de ley que Enrique Peña Nieto envió al Senado de la República con cuatro meses de retraso, es una contrarreforma porque desapareció el concepto de “servicio público”, lo cual atenta en contra de los derechos de las audiencias; porque no hay límites a la concentración de frecuencias; y porque destruye la autonomía del Instituto Federal de Telecomunicaciones, ya que en la propuesta peñanietista la Secretaría de Gobernación tiene atribuciones para modificar las decisiones y el funcionamiento del IFETEL. En pocas palabras, esta propuesta, que no corresponde al espíritu de la reforma constitucional, no ve por los derechos de las audiencias y por otro lado, busca restaurar el poder que el Estado mexicano perdió en el sector hace varias décadas. Si esta ley se aprueba, no son pocas las voces que señalan que el desenlace puede llegar hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en donde se tendría que decidir sobre la constitucionalidad de esta propuesta.

Como decía, el debate es intenso. Recomiendo a los lectores y radioescuchas que sigan los textos de Fernando Mejía Barquera, Raúl Trejo Delarbre, Gabriel Sosa Plata o Irene Levy, tan solo por citar a algunos de los expertos que en México tenemos en torno a este tema. Pero más allá de la discusión jurídica, técnica y política, que es muy importante, ¿ante qué estamos? ¿Qué podemos interpretar de la vida pública y cultural de México frente a estos reacomodos? ¿Por qué el gobierno priísta primero dio señales de una reforma neoliberal y después propone un modelo en donde el Estado tiene un poder autoritario y no democrático? Las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en la historia de cómo se construyeron los sistemas de comunicación en nuestro país. El choque entre Emilio Azcárraga y Carlos Slim, entre Televisa y Telmex, es muy significativo en términos de la narrativa política mexicana. En un artículo anterior analicé, con mayor profundidad, cómo es que estos dos emporios se construyeron. El primero, el de Televisa, se edificó como producto de la Revolución Mexicana, la cual buscó desarrollar la economía del país privilegiando a una nueva burguesía en un sistema capitalista altamente regulado por el Estado, lo que propició la formación de monopolios al servicio del poder político. El segundo, el de Telmex, fue el resultado de la transformación mexicana hacia el modelo neoliberal durante la década de los noventa, cuando, entre otras cosas, el Estado mexicano se deshizo de más de mil empresas paraestatales. Ambos modelos se construyeron bajo gobiernos priístas, y ahora, ambos están en pleno enfrentamiento.

Sin duda, las señales del conflicto en torno a la “ley secundaria” son confusas. Peña Nieto llegó fuertemente cuestionado a la presidencia por su relación con Televisa. Después hubo un rompimiento o al menos distanciamiento político entre Televisa y el gobierno, al aprobarse las reformas constitucionales. Ahora se dio un tercer movimiento, en el cual el gobierno busca colocarse por encima de todos los jugadores. La oportunidad de crear un sistema de comunicación plural, diverso, democrático y que tenga como principal interés tutelar el derecho a la información y comunicación de los mexicanos, ya pasó. La reforma constitucional actualizó el modelo de comunicación mexicano en términos de una democracia que busca jugar bajo las reglas del capitalismo contemporáneo. En términos reales, la actualización del modelo significó un gran avance. Sin embargo, ahora estamos ante la posibilidad de regresar las manecillas del reloj a 1960, cuando se aprobó la primera Ley Federal de Radio y Televisión, que en su momento dio un gran poder al gobierno y posibilitó la formación del monopolio televisivo. Muchos se han preguntado qué significa el regreso del PRI al poder y qué consecuencias ha traído. Aquí hay un claro ejemplo. Vemos a un PRI que camina en la senda neoliberal, pero que al mismo tiempo recuerda nostálgicamente el modelo semi-autoritario que encabezó durante buena parte del siglo XX. Esta esquizofrenia ideológica hace difícil prever en qué terminará el culebrón.

No obstante, no todo está perdido. La oposición política, que es pequeña y fragmentada, buscará descarrilar la propuesta de ley. Por otro lado, movimientos ciudadanos están organizándose para combatir la contrarreforma peñanietista. Es difícil saber si estos contrapesos serán suficientes, pero al menos serán una voz crítica dentro de la trama que enmarca la Guerra de las Telecomunicaciones en México.

Este artículo fue publicado el 30 de marzo de 2014 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara. También fue publicado en el blog de la revista Nexoshttp://redaccion.nexos.com.mx/?p=6185

También puedes estar interesado en otros artículos que he escrito al respecto:

  1. Larrosa-Fuentes, Juan S. (2010a). Una larga transición democrática: el caso de la televisión mexicana. Sistema Autorreferencial. Recuperado de  https://autorreferencial.wordpress.com/2010/04/19/una-larga-transicion-democratica-el-caso-de-la-television-mexicana/
  2. Larrosa-Fuentes, Juan S. (2013). El fin de la guerra de las telecomunicaciones o el reacomodo de una industria trasnacional. Sistema Autorreferencial. Recuperado de https://autorreferencial.wordpress.com/2013/04/08/el-fin-de-la-guerra-de-las-telecomunicaciones-o-el-reacomodo-de-una-industria-trasnacional/
  3. Larrosa-Fuentes, J. S. (2011). La lucha por las telecomunicaciones en México: una disputa en contra de los viejos modelos políticos y económicos. ITESO. Recuperado de http://rei.iteso.mx/handle/11117/729
  4. Larrosa-Fuentes, Juan S. (2010b). La “Licitación 21”: hacia la (re) consolidación del sistema de comunicación mexicano. Sistema Autorreferencial. Recuperado de https://autorreferencial.wordpress.com/2010/09/06/la-%e2%80%98licitacion-21%e2%80%99-hacia-la-re-consolidacion-del-sistema-de-comunicacion-mexicano/
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1 comentario

Archivado bajo Democracia y comunicación, Derecho a la información, Diálogo Público, Economía política de la comunicación y la cultura, Industrias culturales, Lucha por las telecomunicaciones en México, Medios de comunicación masiva, Monopolios y medios de comunicación, Neoliberalismo, Sistema de comunicación de México, Slim versus Azcárraga, Televisa versus Carso, Televisión

Una respuesta a “Alargaron la telenovela: no se pierda la tercera temporada de la Guerra de las Telecomunicaciones en México

  1. Bernardo Masini

    Efectivamente: no lograron evitarle el descrédito a la iniciativa. A diferencia de la Ley Televisa de 2005-06, esta vez no pudieron colarla por debajo del agua. Si se empecinan en aprobarla podría resultarles contraproducente.

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