Jazmín Martínez Sánchez, in memoriam

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (6 de enero de 2015)

Jazmín Martínez Sánchez, mexicana, fue una mujer que se dedicó, entre otras cosas, a la práctica del campismo como integrante de la organización de Scouts, a estudiar Ciencias de la Comunicación en ITESO, y a trabajar como reportera en Televisa Tepic. El 31 de diciembre de 2014 Jazmín y su esposo, Alejandro Ramírez Topete, decidieron viajar de Tepic a Guadalajara para visitar a sus amigos y festejar el año nuevo. Durante el viaje fueron secuestrados y días después, asesinados.

Los textos periodísticos que se han escrito sobre este terrible suceso tienen poca información y son sospechosamente similares. Es muy probable que la mayoría de los textos sean simples modificaciones del boletín de prensa emitido por la Fiscalía General de Nayarit. Ninguno de los textos periodísticos que leí explica con profundidad quién fue Jazmín, dónde creció, qué es lo que pensaba, o qué es lo que hacía. Es probable que de no haber sido reportera de Televisa, su muerte ni siquiera hubiera sido mencionada en la prensa.

La noticia sobre la muerte de Jazmín me dejó con una profunda tristeza y con una terrible sensación de vacío. Es esa tristeza que nos invade cuando sabemos de la irreversibilidad de la muerte: ya no volveré a ver y a saludar cordialmente a Jazmín. Es el vacío de leer que la prensa reporta sobre una “muerte más” en el “contexto de violencia que vive México”. Las siguientes son algunas líneas dedicadas a recuperar la individualidad de Jazmín.

Conocí a Jazmín Martínez Sánchez hacia el final del verano de 2005. En agosto ella se inscribió al curso de “Procesos informativos” que en este entonces yo impartía en la Carrera de Ciencias de la Comunicación en el ITESO. Esta materia la cursaban alumnos de los primeros semestres de la licenciatura, por lo que entonces Jazmín debió tener 18 años, 20 cuando mucho. El primer día de clases ella se presentó como una joven que había dejado la ciudad de Tepic para estudiar comunicación en Guadalajara. “Procesos informativos” era un curso diseñado para que los alumnos trabajaran en equipos y según mis registros Jazmín se asoció en un equipo que extrañamente nombraron como “Chuyito nos acompaña (ya que)” y que también estaba integrado por Alondra, Darío, Luis y Vladimir. Recuerdo que, mientras organizaban su equipo, los alumnos se divirtieron conociendo los nombres de sus correos electrónicos: el de Jazmín era la “puchunga felpuda”.

Un año después, a la mitad de su paso por la universidad, volví a coincidir con Jazmín en una materia llamada “Historia y Estructura de los Sistemas de Comunicación”. En el otoño de 2006 Jazmín ya se veía como pez en el agua y conocía a la perfección las artes de vivir como universitaria. En ese tiempo la recuerdo trabajando en las mesas de piedra que hay en el ITESO y que yacen bajo las jacarandas. En esas mesas la recuerdo junto con sus amigas Ana Lizeth, Laura y Elizabeth. En medio de los agobios y alegrías de la a vida universitaria, ellas siempre estaban chambeando con muchos ánimos en sus trabajos escolares.

Año y medio más tarde volví a coincidir con Jazmín. Entre enero y mayo de 2008 ella trabajó para el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD). En el CEPAD Jazmín cursó parte de los créditos de su Proyecto de Aplicación Profesional (el equivalente al servicio social en otras universidades). En ese entonces yo trabajaba en el CEPAD como coordinador del área de comunicación e investigación y la tarea más importante era consolidar un proyecto que apenas tenía dos años de vida. A lo largo de la primavera de 2008 Jazmín laboró como una integrante del área de comunicación social y se encargó de establecer contacto con periodistas y de crear un directorio de medios, de actualizar el blog y de hacer un monitoreo diario de las notas que se publicaban en la prensa local sobre derechos humanos. Al final de la experiencia Jazmín escribió un informe de sus actividades. En ese informe Jazmín concluyó que “el tema de la protección a Derechos Humanos es muy noble, permite abrir una perspectiva distinta de la sociedad en la que se vive, de sus necesidades y de las relaciones humanas”.

La última vez que vi a Jazmín (o al menos así lo guardo en mi memoria), fue tiempo después de su graduación. Ella había ido al ITESO a concluir un proceso administrativo, de titulación, supongo. Yo iba saliendo del antiguo CENSA y ella iba caminando por “el malecón”, que es la avenida peatonal que nace del obelisco ubicado en la glorieta principal del ITESO. Nos dio gusto el encuentro. Ella me platicó que estaba trabajando en medios locales de Tepic y reflexionó sobre las duras condiciones laborales de los periodistas en la región. Contentos de vernos, nos despedimos y ella siguió su camino.

Como parte de una comunidad de egresados de la carrera de Ciencias de la Comunicación del ITESO, de periodistas y de defensores de derechos humanos, debemos estar orgullosos de Jazmín. Ella fue una buena mujer, una excelente estudiante. Fue Scout y periodista. Fue hija, alumna y amiga. Fue muchas otras cosas más, que sus familiares y amigos poco a poco irán narrando.

Como comunidad debemos exigir que se haga justicia, que paguen los responsables de su secuestro y asesinato.

Como comunidad debemos exigirnos que cesen las desapariciones y asesinatos de los mexicanos y mexicanas, ya sea en San Fernando, Tamaulipas, ya sea en Ayotzinapa, Guerrero.

¡Nos faltan 42, nos falta Jazmín, nos faltan tantas y tantos!

Jazmín y Alejandro, descansen en paz.

Envío un sentido pésame a todos tus familiares, amigos, amigas, compañeros y compañeras.

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14 comentarios

Archivado bajo #Ayotzinapa, Condiciones laborales de los periodistas, Libertad de expresión, Medios de comunicación masiva, Movimientos sociales y comunicación, Televisión

14 Respuestas a “Jazmín Martínez Sánchez, in memoriam

  1. Ángela María Godoy Fajardo

    Juan, ¡Muchas gracias por este texto cargado de reconocimiento y de uno de los gestos más elementales y necesarios: personalizar, encarnar, mirar a esos otros que nos cruzamos en el camino, como seres singulares, únicos e irrepetibles! Estoy muy consternada. No salgo de mi asombro. Y, al mismo tiempo, se me mueven las capas tectónicas de la memoria de muchos acontecimientos semejantes que oruccieron y ocurren, no sólo en México, sino en el país en el que nací.
    Exigir justicia es una forma de resistirse a la naturalización del delito, ciertamente. Pero al mismo tiempo, son necesarios los gestos que construyan y restituyan un tejido social incluyente, respetuoso, solidario. Si el cual, no puede haber buen mundo para nadie, si no lo hay para todos.
    Un abrazo. Compartiré tu nota con Páez, para que la publique en la página de la LCC.
    Abrazo en el que quepan tú y tu compañera de andanzas.

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  2. Muchas gracias.

    Sí, ella era mucho más que scout-que siempre me peleaba que ya no se dice Boyscout porque no incluye a las mujeres-; y mucho más que reportera de televisa -que dejó porque no concordaba con la vida libre que ella soñaba-. El dolor aún no deja hablar mucho, pero claro que sus familiares estaremos narrando su vida.

    Por cierto, aunque sólo “se la topo” en distintos lugares, Jazmín lo respetaba mucho: “estoy con Larrosa en el CEPAD”, me dijo muy feliz cuando estaba haciendo sus prácticas.

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  3. Karima Yeme

    Gracias por el texto Juan, el impacto nos azotó este fin de semana junto con un sentimiento de impotencia, enojo y tristeza, solo nos queda por su memoria, la de su esposo y la de tantos más, promover el cambio y exigir el país seguro que nos merecemos.

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  4. yan

    Gracias por compartir tus memorias Juan, a partir de hoy Jazmin y Alex cambiaran el rumbo de la historia, su recuerdo quedara en la memoria de muchas generaciones las semillas que plantaron estan dando frutos, ella jefa de tropa y el jefe de comunidad Scoutese ejemplo seguira y sus muchachos se encargaran de contar sus historias… yo te agradezco tus letras…

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  5. Silvia

    Gracias por tu reseña los que la conocimos sabemos que fue ejemplar en todo lo que hacia, en este momento nuestro corazón llora pero ella siempre estaba llena de optimismo, su sonrisa era lo que siempre sobresalía, sabemos que su legado durara mucho y que pondremos en alto su espíritu de servicio

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  6. Mimi

    Fuimos compañeras en la preparatoria, siempre fué una persona responsable e inteligente, la caracterizaba su entusiasmo, fué nuestra Jefa de Grupo, fué una gran persona. Que tristeza y que impotencia saber que hay tanta gente que no tiene las inmensas ganas de vivir como las tenía ella y esas personas son delicuentes y están libres.
    Espero que ella esté en un lugar mejor, la recordaré con mucho cariño.
    Hasta luego Jazz!

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  7. Rosy C.

    ¡Gracias por esta linda reseña Juan! Un fuerte abrazo!

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  8. victor manuel ramirez carrillo

    UN LAMENTABLE ACONTECIMIENTO QUE NOS DEJA MARCADOS DE VIDA, PERO ESPERO LA MUERTE DE MIS HIJOS SIRVA DE ALGO PARA LIMPIAR NUESTRA SOCIEDAD DE LA INMUNDICIA QUE SE VIVE POR LA AMBICIÓN DESMEDIDA DE LA DELINCUENCIA.

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