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Periodismo en crisis, o los riesgos de llegar a votar sin información de calidad

Por Juan S. Larrosa-Fuentes  (artículo publicado originalmente en la revista Colibrí)

29 de marzo de 2015

En días recientes, la libertad de expresión y el periodismo, han sido temas ampliamente discutidos en la prensa mexicana y en redes sociales como Facebook o Twitter. Uno de los casos más comentados al respecto, ha sido el de Carmen Aristegui quien, por segunda ocasión, dejó de transmitir su noticiario matutino luego de un absurdo y polémico conflicto laboral con la empresa MVS Comunicaciones. Este caso es relevante no por la carismática y controversial figura de la periodista Carmen Aristegui, sino porque evidencia la situación en la que se encuentra la libertad de expresión y el periodismo en México. Lo que le pasó al equipo de Aristegui les ha pasado a otros reporteros en el país y Guadalajara no es la excepción. El caso es preocupante porque a una semana de comenzar las elecciones, el modelo de comunicación política en México está en crisis.

Todo sistema u organización política requiere un sistema de comunicación. Este sistema de comunicación sirve para la reproducción del sistema político y sus valores, para la organización de las metas y tareas colectivas y para la toma de decisiones colectivas. Los sistemas de comunicación están presentes en las organizaciones políticas más sencillas, como una junta vecinal, hasta los sistemas políticos más grandes y complejos, como puede ser un país. Además, estos sistemas operan en cualquier tipo de sistema político, desde el más autoritario, hasta el más democrático. En teoría, en una sociedad democrática las tareas del sistema de comunicación política deben estar distribuidas en distintas personas e instituciones. Los periodistas y medios de comunicación, independientes y críticos, son dos de los elementos más importantes de estos sistemas de comunicación porque son ellos, a través de su práctica profesional, quienes ofrecen un servicio público a los ciudadanos. Este servicio público, que por lo general y contradictoriamente es operado por empresas privadas, tiene por objetivo generar información del sistema político, pero desde una perspectiva externa al sistema. La ventaja de este diseño es que los medios, en teoría, son instituciones independientes a los poderes públicos, y por tanto, pueden generar información y evaluaciones que observen críticamente a al gobierno.

Estos sistemas teóricos funcionan con bastantes deficiencias en la realidad. Sin embargo, hasta ahora, estos sistemas de comunicación, como lo es la democracia en el plano político, es lo mejor que tenemos. Bien dijo Winston Churchill que “la democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre… con excepción de todos los demás”. El grave problema es que en México, por distintas razones, el sistema de comunicación política no nada más funciona con bastantes deficiencias, sino que está completamente desfigurado. Una de estas razones tiene su origen en la crisis económica en la que viven los medios de comunicación del país y del mundo entero. Esta crisis ha traído dos consecuencias indeseables: el modelo de negocios de los medios de comunicación es altamente dependiente de los discrecionales subsidios gubernamentales a través de publicidad oficial y la pauperización de las condiciones laborales de los periodistas.

Es un hecho que los distintos órdenes del gobierno mexicano subsidian a la mayor parte de los medios de comunicación en México. Esto lo han demostrado organizaciones como Fundar, Artículo XIX o Q ITESO a través de distintas investigaciones. Pero se puede comprobar fácilmente al leer las páginas de cualquier diario o revista en México, en donde el lector encontrará una gran cantidad de publicidad de gobiernos federales, estatales o municipales, del Congreso de la Unión, o de las cámaras locales, del poder judicial o de las instituciones descentralizadas como las Comisiones de Derechos Humanos, el Instituto Nacional Electoral y decenas de instituciones públicas más. Aunque periodistas y directivos lo nieguen, esta dependencia hacia el dinero público mina y erosiona la libertad y autonomía periodística. A los medios se les premia con publicidad oficial (y otro tipo de favores como ayudas fiscales) y se les castiga con la reducción o retiro total de estos subsidios económicos. Así que no es raro que cuando algún periodista resulta incómodo para el gobierno, los empresarios de los medios busquen excusas para deshacerse de los periodistas críticos. Además, los medios han tendido a despedir a sus reporteros más experimentados y con mayor antigüedad laboral con tal de “reducir costos”, y a reclutar a periodistas jóvenes a través de contratos de honorarios o, de plano, a través de una explotación laboral a través de la figura de “prácticas profesionales”.

Este negro panorama del periodismo mexicano se puede observar claramente en Guadalajara. Los medios de comunicación son altamente subsidiados por distintos gobiernos y poco a poco se les han ido cerrando los espacios a periodistas críticos. Las redacciones están llenas de periodistas con poca experiencia, que cobran por honorarios o que están haciendo su servicio social universitario. En la radio tapatía hay distintos ejemplos que tienen ciertas similitudes con el caso Aristegui. Algunos periodistas han sido despojados de sus programas sin mayor aviso, a otros no les han renovado al contrato y a otros los han hostigado laboralmente hasta que los obligan a presentar su renuncia. En Promomedios hemos visto cómo han dejado sus espacios, de un día para otro, y sin mayor explicación, periodistas como Leonardo Schwebel o Pedro Mellado; o en Notisistema, en donde en los últimos tiempos salieron del aire Laura Castro Golarte o Rubén Martín. En Radio Universidad y en el Sistema Jalisciense cambian de conductores cada que hay cambio de rector o de gobierno. En los periódicos el caso no es distinto: tan solo la semana pasada nos enteramos que Mural, una de las empresas de comunicación aparentemente más sólidas de la ciudad, despidió a más de una docena de reporteros entre los que se encuentran periodistas de gran experiencia y reputación. Luego de estos recortes no es raro que quienes se quedan en estos medios de comunicación practiquen, consciente o inconscientemente, una autocensura que les permita mantener su puesto de trabajo. En estos casos el “olfato” periodístico no sirve para encontrar buena información, sino para entender cuáles son las reglas del juego que les permitan mantener su puesto de trabajo.

Esta radiografía no es nueva ni descubre el hilo negro. En diciembre de 2014, al finalizar la Feria Internacional del Libro, un grupo de más de cuarenta periodistas denunció públicamente la crisis de los medios de comunicación. En su denuncia identificaron claramente las consecuencias que esta crisis ha inyectado a la vida política de Guadalajara. Desde hace cuatro meses los periodistas alertaron que, a unos meses de las elecciones intermedias, el sistema de medios de comunicación del estado de Jalisco estaba en franca descomposición.

Todo este orden de cosas representa graves riesgos para el sistema democrático. El más inmediato tiene que ver con las campañas electorales que están en puerta. Los gobiernos y partidos políticos envían información a través de mensajes en plazas públicas, carteles, boletines de prensa, spots de radio y televisión, y mensajes a través de Internet. Bajo las circunstancias actuales, los medios de comunicación tenderán a reproducir acríticamente la información que producen los distintos gobiernos y partidos políticos. Así transcurrieron las elecciones de hace tres años y lo más probable es que así transcurran las de 2015. Los jaliscienses llegaremos a las urnas con una gran precariedad informativa.

El caso de Aristegui es un botón de muestra de los rasgos negativos de los sistemas de comunicación en México. Lo que le pasó a ella le ha pasado a muchos reporteros en Guadalajara y de otras partes del país. A Aristegui le vendrá bien que la reinstalen en su espacio de noticias en MVS. Sin embargo, lo mejor que le podría pasar al sistema de comunicación mexicano es que Aristegui, con todo su capital político y periodístico, desarrolle una empresa informativa y demuestre que, con un equipo pequeño y sin subsidios gubernamentales, hay posibilidades de hacer un periodismo que opere en las antípodas de los periódicos chayoteros o de aquellos medios que se conforman con hacer un periodismo “positivo, constructivo y orientador”.

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El monopolio de las decisiones públicas: déficit de diálogos públicos

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (3 de febrero de 2014)

Poco hemos estudiado en México sobre cómo nos comunicamos públicamente para tomar decisiones colectivas. Es posible definir el tipo de estructuras políticas que tenemos y podríamos decir que vivimos una larguísima transición democrática, o que somos una democracia con un pasado reciente con un sistema político que en el papel era democrático, pero con una profunda cultura autoritaria. La Revolución Mexicana dio paso a la creación de grandes estructuras institucionales, monolíticas y con poca posibilidad para la discusión o el disenso. En la práctica, estas estructuras le dieron estabilidad al país, el cual pudo vivir un proceso de pacificación y se encarriló hacia a ruta modernizadora que sus líderes trazaron. En una sociedad que se mudaba del campo a las ciudades y en pleno proceso de industrialización, poco espacio hubo para discutir colectivamente cuál era la ruta que el país debía seguir. En el último cuarto del siglo XX, el país poco a poco comenzó a transformar estas instituciones, hasta llegar al punto en que estamos actualmente.

Evidentemente no hay comunidad ni democracia perfecta, pero sí podemos encontrar ejemplos de sociedades que han logrado discutir sus problemas con mayor éxito que otras. Pienso, por ejemplo, en Costa Rica, un país que ha sabido debatir públicamente sus problemas y aspiraciones ambientales, que ha lo llevado a convertirse en un centro de servicios ambientales para el mundo. Los países escandinavos son reconocidos por las decisiones que han tomado en relación a cómo administrar sus poderes energéticos. En México seguimos atorados con las discusiones públicas que nos unen como nación. Si lo revisamos en un nivel macro, encontraremos temas importantísimos que siguen en el cajón de los pendientes de la Revolución: el caso de un país que se niega a pensarse como multicultural, aun a pesar de su importante porcentaje de población indígena; está el caso del uso y administración de los recursos naturales, el cual sigue enfrentando a diversas fuerzas políticas; o también podemos traer a cuento los modelos de desarrollo a través de los cuales México está vislumbrando su futuro.

Esta situación también se puede observar en el plano local. La ciudad de Guadalajara y el estado de Jalisco tienen serios problemas sociales por la falta de una discusión pública democrática. Está el caso de la discusión sobre el agua, que ha llevado a postergar durante décadas la elaboración de una estrategia que garantice el abasto de este servicio a la población durante los siguientes años. La falta de un debate al respecto, ha detonado un conflicto social en Temacapulín, un evidente deterioro del lago de Chapala y ha dejado a muchos jaliscienses sin este servicio. Otro caso paradigmático de la falta de discusión, gira en torno al modelo bajo el cual se debe desarrollar la capital del estado. En semanas recientes, el caso de Valle Real, da pie para ejemplificar la falta de diálogos públicos, pues vemos a una comunidad, con alto capital político y económico, que se niega a discutir la incorporación de ciclovías en sus alrededores y la apertura de calles pública que de facto las han convertido en privadas.

Hace un par de años participé en un proyecto de investigación en el cual observamos, precisamente, cómo se desarrolló una discusión pública en Guadalajara. El caso que utilizamos para realizar esta observación fue el de la Vía Exprés. Eran tiempos en los cuales Emilio González, en su megalomanía de quedar inmortalizado, ideó planes para realizar grandes obras públicas, como el tristemente famoso “Puente Atirantado”. La Vía Exprés, era un proyecto que pretendía crear una autopista privada que cruzaría la ciudad a través de un puente elevado que pasaría por encima de lo que hoy es la avenida Inglaterra. La propuesta causó fuertes polémicas, pues muchos técnicos, ciudadanos, activistas y académicos, evaluaron de forma negativa el proyecto emilista. En la investigación observamos cómo es que el tema de la Vía Exprés se discutió en los periódicos de mayor circulación de Guadalajara y encontramos “cuatro elementos que limitan el diálogo público: un gobierno que no abre espacios de comunicación con la sociedad civil, y que por el contrario, buscar imponer sus políticas públicas de forma unilateral; un sistema de medios de comunicación, en este caso de periódicos, que hace poco periodismo de investigación, que privilegia la voz de los funcionarios públicos y relega la participación de otros actores sociales; una amplia participación de ciudadanos que escriben ‘quejas’ en la sección de correo de lector de los diarios, pero que no trascienden a esta acción (no se organizan ni se integran a asociaciones o movimientos sociales), y una sociedad civil (organizaciones y movimientos) muy activa, pero con estrategias poco efectivas para integrase al diálogo público”.[1]



El plan de la revolución institucionalizada (sic) de principios del siglo XX sirvió para ordenar a un país que durante el siglo XIX había vivido momentos políticos y culturales sumamente caóticos, sin embargo es insuficiente para servir a una sociedad completamente distinta. La cultura política de México desde hace varias décadas va a destiempo respecto de las necesidades que manifiesta la sociedad. Esto es contradictorio, pues esta misma sociedad, que ya es otra, es la que permite y contribuye la reproducción de esta cultura política. Una ciudad zanjada históricamente por la Calzada Independencia y que resguarda en cotos a una sociedad burguesa que teme mezclarse con otros sectores sociales, son solo algunos de los rasgos de una sociedad que está llamada a discutirse a sí misma. De lo contrario, las condiciones de vida de los habitantes de esta comunidad seguirán siendo altamente desiguales.


[1] Las conclusiones de esta investigación se publicaron en el artículo: Raúl Acosta, Juan S. Larrosa-Fuentes, y Sofía Paláu Cardona, “Decisiones Públicas Sin Diálogo Público: Análisis de Los Argumentos Sobre El Caso de La Vía Exprés Vertidos En La Prensa de Guadalajara,” Comunicación y Sociedad no. 21 (2014): 139–159, http://www.comunicacionysociedad.cucsh.udg.mx/sites/default/files/a5_37.pdf.

Este artículo fue publicado el 4 de febrero de 2014 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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Análisis del sistema de comunicación política de Jalisco durante las campañas electorales a gobernador

Presentación. 2012: un año electoral

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

El quinto informe sobre Medios de comunicación y derecho a la información en Jalisco del observatorio “Quid ITESO: Análisis Crítico de Medios” es distinto a sus predecesores. En esta ocasión hemos dejando a un lado la documentación de la autorreferencialidad de los contenidos de los medios de comunicación y nos concentramos en observar el sistema de comunicación política durante las campañas electorales que se llevaron a cabo en Jalisco durante los primeros siete meses de 2012. Esta decisión no abandona el espíritu con el que nació la iniciativa de construir informes que documentaran la vida del sistema de comunicación de nuestro estado, la diferencia es que en esta ocasión nos concentramos en un proceso específico.

Desde 2006, durante las actividades previas al nacimiento de este observatorio de medios, la observación del fenómeno comunicativo durante los procesos electorales fue uno de los objetivos más ambiciosos e importantes de lo que después se convertiría en Quid. Esto se debe a que dentro de la larga construcción de la democracia mexicana, dos de los grandes pendientes siguen siendo el desarrollo de una sana regulación de las relaciones entre los medios de comunicación y el poder político y la edificación de un sistema de comunicación política moderno que reequilibre las relaciones entre los ciudadanos y sus medios de comunicación.

En aquella experiencia de monitoreo de las elecciones de 2006, en el observatorio hicimos un extenso análisis de contenido de prensa, radio y televisión. El resultado de esta investigación fue ambivalente. Los resultados empíricos no tuvieron la consistencia que deseábamos, particularmente en los rubros de confiabilidad y validez. Sin embargo, a partir de nuestras inconsistencias adquirimos una gran experiencia metodológica, que seis años después nos permitieron construir el proyecto que presentamos en este libro. A lo largo de más de un lustro afinamos nuestros procesos metodológicos de análisis de contenido, incorporamos otras herramientas de investigación y construimos un proyecto que pudiera constituirse en una observación crítica del sistema de comunicación política mexicano.

El documento que entregamos como quinto informe de “Quid ITESO: Análisis Crítico de Medios” son los resultados del trabajo de observación al sistema de comunicación política durante las campañas electorales para elegir gobernador en el estado de Jalisco durante 2012. El proyecto de investigación estuvo coordinado por los profesores Sofía Paláu Cardona y Juan Larrosa Fuentes y contó con un equipo de 50 investigadores que a lo largo de 18 meses se dedicaron a trabajar en campo, a realizar análisis de contenido, a sistematizar la información recabada y a redactar los artículos que presentamos en este informe.

La observación estuvo compuesta de ocho proyectos de investigación, los cuales se enfocaron a estudiar distintas partes del sistema de comunicación política: agenda de los medios, la publicación de encuestas en la prensa local, la aparición de nuevos espacios en el sistema de comunicación, el contenido de los spots propagandísticos, la documentación de las violaciones a la ley electoral, los contenidos en comunidades virtuales (páginas de internet, Facebook, Twitter y Youtube), los debates entre los candidatos al gobierno de Jalisco, y la cobertura mediática durante el 2 de julio, el día de las votaciones. Es importante señalar que este trabajo fue de alta pertinencia porque ninguna otra instancia universitaria o ciudadana en Jalisco realizó este tipo de observaciones sobre el sistema de comunicación política local. En las siguientes páginas, los lectores del observatorio de medios podrán encontrar los resultados y análisis de los ocho proyectos de investigación que emprendimos durante 2012 y concluimos en 2013.

Aunque el proceso electoral fue el acontecimiento político que marcó la vida pública de México y del estado de Jalisco, también hubo otras coyunturas o sucesos que continuaron delineando la historia y la estructura del sistema de comunicación en nuestra entidad. Dado que nuestra atención estuvo centrada al estudio del sistema de comunicación política, no tuvimos los recursos suficientes para profundizar en otros temas, también importantes. A continuación se presenta una breve mención de estos sucesos, algunos de los cuales buscaremos recuperarlos para el informe 2013 de Quid.

En el terreno de la televisión local es relevante señalar dos cuestiones importantes. El 15 de enero de 2012, Ricardo Azcárraga asumió la dirección de Televisa Guadalajara en sustitución de Gabriel Cantón Elías Calles, quien dejó el cargo debido a problemas de salud. Cantón Elías Calles, quien sustituyera a Leonel Nogueda Solís en la dirección de Televisa Guadalajara en 2011, fue director de 4TV. Por su parte, Ricardo Azcárraga fue director de Televisa Tijuana y es primo del Emilio Azcárraga Jean, principal accionista de Televisa (Mora, 2012).

Por otra parte, el 18 de diciembre de 2012 se aprobó la creación de la Operadora del Sistema Universitario de Radio y Televisión, la cual quedó en manos de Gabriel Torres. Esta operación marcó una reorganización de los medios de comunicación de la Universidad de Guadalajara (UDG), que supuso, entre otras cosas, la concentración administrativa de sus estaciones de radio y su canal de televisión. Con la aparición de esta operadora se extinguió lo que hasta ese entonces se conocía como la Dirección General de Medios (Torres, 2012). Es importante señalar que la Universidad de Guadalajara es la única organización local, pública o privada, que tiene un sistema de comunicación multimedia compuesto por La Gaceta Universitaria (prensa), una red de ocho radiodifusoras, Canal 44 (televisión) y medios digitales en Internet. Con la creación de esta operadora la Universidad de Guadalajara siguió dando pasos para afianzarse como una institución que promueve el desarrollo de industrias culturales.

A lo largo de 2012 aparecieron nuevos medios impresos. El 23 de enero comenzó a circular Reporte Índigo cinco días. Este impreso es parte del proyecto periodístico de Ramón Alberto Garza, quien luego de trabajar un par de décadas para Grupo Reforma, decidió echar a andar Reporte Índigo, un portal de noticias en Internet. Debido al éxito de este medio digital, Ramón Alberto Garza decidió llevar al papel su emprendimiento periodístico, a través de un tabloide impreso a color. En el caso de Guadalajara, Reporte Índigo cinco días se distribuyó gratuitamente los primeros días de su circulación y después tuvo un costo de diez pesos por ejemplar.

Diez meses más tarde, apareció una publicación, en formato tabloide y también impreso a color, que se llamó I. El 5 de octubre de 2012 El Informador cumplió 95 años y sus dueños, para celebrarlo, pusieron a circular a I, un proyecto periodístico que se ubicó como competencia directa a Reporte Índigo cinco días. I, que tuvo un costo de quince pesos, se convirtió en el tercer proyecto de la oferta periodística de la familia Álvarez del Castillo en Guadalajara, pues se sumó al casi centenario periódico El Informador y a El Tren, una publicación gratuita que se distribuye en las estaciones del tren ligero.

Finalmente, dentro del mundo de las publicaciones impresas, encontramos que el 8 de febrero la revista Reverso, dedicada a la literatura y al arte, anunció que dejaría de circular debido a problemas financieros. Esta fue una revista que surgió en noviembre del año 2000, logró editar 23 números y estuvo a cargo de Carlos López de Alba (La Jornada Jalisco, 2012). Reverso se unió a la lista de publicaciones que entre 2008 y 2012 dejaron de circular debido a la escasez de anunciantes y a las complicaciones de un contexto marcado por diversas crisis económicas.

En el caso de los medios de comunicación digitales, llamó la atención el nacimiento de UNIÓN Jalisco, un portal de noticias locales, pero con una estructura de propiedad nacional. UNIÓN Jalisco adquirió vida a partir de la sinergia empresarial entre El Universal, propiedad del empresario Ealy Ortiz y de UNO TV, del millonario Carlos Slim Helú. Estos dos empresarios crearon una empresa llamada “Redes de Información y Educación del Siglo XXI”, de la cual cada uno tiene una participación de 50% sobre el capital social (Alonso, 2012).

En otro orden temático, en mayo y junio de 2012 ocurrieron dos hechos graves de violencia en contra de periodistas locales. El 4 de mayo, Darío Pereira, reportero de La Jornada Jalisco, fue golpeado y detenido por dos policías. Esto ocurrió por la mañana, a plena luz del día, en el céntrico barrio de El Santuario. El joven reportero, quien caminaba por la ciudad, fue detenido por el agente Zaíd López; después, Pereira fue torturado, ya que recibió golpes y malos tratos. Según una nota del semanario Proceso, los policías “argumentaron que habían confundido a Darío con un delincuente y que todo se debió a la ‘mala suerte’ del reportero y por caminar en un barrio de ‘malandrines’. Según la nota de La Jornada Jalisco, después del incidente y ya frente al representante del Ministerio Público, los policías investigadores explicaron que el periodista no traía nada ilegal entre sus pertenencias y que lo tenían retenido por resistirse al arresto” (Osorio, 2012). Es importante señalar que esta agresión mereció manifestaciones de repudio de algunos reporteros locales, no obstante, hasta donde alcanzamos a registrar, no hubo manifestaciones institucionales de otros medios de comunicación.

La segunda agresión en contra de periodistas ocurrió el 23 de junio, en pleno proceso electoral. Durante una manifestación social frente al Palacio de Gobierno de Jalisco, José María Martínez, reportero gráfico de Milenio Jalisco y de Medios UDG, fue atacado por un sujeto identificado como José Luis Arriaga, suegro del entonces candidato Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, a la postre ganador de las elecciones a gobernador de Jalisco. Esta agresión provocó una reacción inaudita por parte del gremio periodístico que hizo público su descontento ante esta situación a través de un desplegado firmado por 39 reporteros y defensores de derechos humanos. Estas dos agresiones se suman a otras, que en años pasados han sufrido otros comunicadores. Si bien Jalisco no es de los estados que se ubican en los primeros sitios en los índices de violencia en contra de periodistas, es preocupante que sigan ocurriendo este tipo de agresiones.

Por último, pero no por ello menos importante, recordamos que el 12 de noviembre falleció Felipe Vicencio Álvarez, una figura relevante en el campo de la comunicación. Felipe participó como columnista en medios locales, en donde recurrentemente abordaba temas sobre el derecho a la información o los medios de comunicación; también fue un brillante profesor universitario en el ITESO y la UNIVA. Sobre todas estas cosas se le recordará por su labor como Diputado Federal (1997 al 2000) y Senador por Jalisco (2000-2006). Particularmente en este último encargo se destacó por ser uno de los legisladores que en 2006 se opuso férreamente, a la “Ley Televisa” a través de un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Luego de su paso en el Congreso de la Unión, regresó a Guadalajara y fue parte del grupo fundador de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información capítulo Jalisco (Amedi Jalisco).

En el equipo de Quid esperamos que la quinta edición del informe sobre Medios de comunicación y derecho a la información en Jalisco sea de provecho para sus lectores y que siga cumpliendo con la tarea de dejar rastros documentales de la vida de los sistemas de comunicación de nuestro entorno.

 

Para descargar el informe completo:  http://alturl.com/jqcs7

Fuentes consultadas

Alonso, R. (2012) “El Universal y UNO TV forman alianza estratégica”, en El Universal, 18 de julio. Disponible en http://www.eluniversal.com.mx/notas/859789.html.

La Jornada Jalisco (2012) “Luego de 23 ediciones, la revista literaria Reverso anuncia su salida de circulación”, en La Jornada Jalisco, 12 de febrero. Disponible en: http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/02/12/luego-de-23-ediciones-la-revista-literaria-reverso-anuncia-su-salida-de-circulacion/

Mora, M. (2012) “Llega Ricardo Azcárraga a Televisa Guadalajara; releva a Gabriel Cantón”, en Milenio Jalisco, 9 de enero. Disponible en http://jalisco.milenio.com/cdb/doc/impreso/9091966.

Osorio, A. (2012) “Policías detienen y golpean a reportero en Guadalajara”, en Proceso Jalisco, 4 de mayo. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/?p=306353

Torres, R. (2012) “El CGU aprueba creación de Operadora de Radio y Televisión para la UDG”, en La Jornada Jalisco, 19 de diciembre. Disponible en: http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/12/19/el-cgu-aprueba-creacion-de-operadora-de-radio-y-television-para-la-udeg/

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