“As the media watch the world we watch the media” Apuntes y reflexiones sobre los observatorios de medios

Por Juan S. Larrosa-Fuentes

Para John B. Thompson, académico de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, el gran cambio que trajeron los medios de comunicación en las sociedades modernas fue el rompimiento del tiempo y el espacio; como muestra especula sobre lo que pensaban y sentían las primeras personas que tuvieron entre sus manos la copia de un libro reproducido de forma masiva: por primera vez existió la posibilidad de sentir que el lector compartiría algo, en este caso un libro y su contenido, con una persona que podría estar en un país remoto –rompimiento del espacio-, pero también en un tiempo completamente distinto. Casi quinientos años después, las posibilidades de comunicación se han sofisticado de forma inimaginable, al grado que tenemos la posibilidad de ir caminando por la calle y sostener una plática con otra persona ubicada a miles de kilómetros de distancia o de estar recibiendo información noticiosa al instante en distintos dispositivos móviles.

En lo particular, durante los últimos cincuenta años, los medios de comunicación –que a partir de este momento nos delimitaremos a hablar de la prensa, la radio y la televisión-, han adquirido un gran poder, en un primer momento en las esferas políticas, y recientemente en las económicas. El debate sobre esta emergencia pública de los medios y su poder, daría para escribir varios artículos más, pero para esta ocasión basta señalar esta escalada que al menos en un primer nivel resulta muy evidente. Por otro lado, los estudios y teorías sobre la vida y desarrollo de los medios de comunicación han ido variando según el tiempo, desde los acercamientos de corte psicológico de la escuela funcionalista (recordemos the magic bullet o la aguja hipodérmica), pasando por la escuela estructuralista europea, hasta la apología tecnológica de MacLuhan y de Castells. Sin embargo, estos trabajos de análisis y reflexión siempre estuvieron anclados a centros de investigación social, particularmente de países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá o Alemania y pocas veces trascendieron los pasillos de las universidades.

En todo este contexto, en los últimos veinte años se han comenzado a gestar espacios destinados a reflexionar sobre los medios de comunicación, pero desde derroteros que no necesariamente están vinculados con la investigación académica. Estos espacios han sido conformados por investigadores y profesores relacionados con la comunicación, pero también por periodistas, juristas, internacionalistas, artistas y ciudadanos en general; han recibido diversos nombres: actualmente se han apropiado del concepto de ‘observatorios de medios’. En muchas de sus versiones estos observatorios forman parte de diversos movimientos de la sociedad civil internacional, y de otro tipo de inercias que responden a intereses privados como los Think Thankers. Estos espacios de meditación sobre los medios de comunicación se mueven desde diversos espectros políticos, pero siempre desde una visión crítica de todo el fenómeno mediático.

Me parece que observar a los medios se convierte, en el fondo, en una fórmula de observación crítica a lo más profundo de nuestras sociedades. Los medios son aquellas industrias culturales que se han encargado –entre otras instituciones-, de dotar de sentido a nuestras sociedades: ahí se (re) producen valores, tendencias y formas de entender al mundo. Los observatorios están llamados a estudiar cuáles son las formas de producción mediática y cuáles son las repercusiones que las formas simbólicas tienen en el gran público consumidor. La idea anterior se puede desarrollar en una unidad de investigación cualquiera, la diferencia que aportan los observatorios, creemos, está en tres cuestiones: la publicidad de las observaciones, la diversidad de las miradas que observan y la reivindicación del derecho a la información.

Un observatorio de medios pierde sentido cuando no se desarrolla de forma pública y con objetivos que alcancen a su propia comunidad. Las observaciones deben tener una estrategia de comunicación que les permita hacerse visibles, tomar un espacio en la opinión pública y generar estrategias de incidencia. En cuanto a la pluralidad, los observatorios deben incorporar no únicamente a científicos sociales: deben ampliar la mirada y trabajar con periodistas, profesores, estudiantes, empresarios, políticos y en general con todos los profesionales de la comunicación y ciudadanos en general. Esta pluralidad de miradas se debe aglutinar en un trabajo ciudadano que mira directamente al Estado y a otro tipo de poderes (como los financieros y eclesiales) y les exige el cumplimiento de sus derechos fundamentales.

Al hablar de derechos o de que otra comunicación es posible, más de alguno arqueará la ceja y pensará que lo que se escribe comienza a tener tonos falsamente utopistas. En lo personal, me parece que todo este movimiento de resistencia frente a lo que ahora se conoce como poderes fácticos, en donde se encuentran las industrias mediáticas, es solo una parte de lo que nos debería interesar como sociedades al observar a los medios. La importancia de observarlos va un poco más allá: actualmente los medios de comunicación se han convertido en nuestra principal fuente de información y de aprendizaje sobre el mundo. Por eso creo que un trabajo de observación mediática debe ser crítico y anclado a procesos ciudadanos, pero sobre todo enfocado a encontrar nuevas y mejores fórmulas de cómo aprendemos y de cómo hacemos las construcciones colectivas de nuestra realidad. Por eso el título del artículo (que es la rúbrica de un observatorio de medios llamado Media Channel): debemos describir cómo y cuáles son las formas en que los medios están observando –construyendo- nuestro entorno y nuestra realidad. Al final, no es que sean “los medios” –ellos como una entelequia ajena y lejana a nosotros-, son solo aquellos dispositivos que nos hemos creado para comunicarnos dentro de la sociedad en la que estamos viviendo, pero que sin duda constituyen un rasgo característico de las sociedades modernas.

Este artículo fue publicado en 2008, en el número 16 de la revista Replicante.

 

Larrosa-Fuentes, J. S. (2008, October). “As the media watch the world we watch the media” Apuntes y reflexiones sobre los observatorios de medios. Replicante, IV(16).

 

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