Veinte años de transformaciones sociales: a dos décadas de las explosiones del 22 de abril en Guadalajara

Por Juan S. Larrosa-Fuentes (22 de abril de 2012)

Tomado de El Occidental, 23 de abril de 2012.

Tomado de El Occidental, 23 de abril de 2012.

Ayer, como seguramente los radioescuchas y lectores de esta columna ya lo saben, se cumplieron veinte años de lo que en Guadalajara se conoce como “las explosiones del 22 de abril”. Esta tragedia, ocurrida en 1992, hizo volar por los aires varias avenidas del oriente de la ciudad. En dos décadas han ocurrido muchas cosas en Guadalajara: es otra la sociedad, otra su forma de hacer política y la ciudad ha transformado sus dimensiones, sus calles y sus avenidas, sus problemas y sus virtudes, sus luchas y sus apatías. Es evidente que las explosiones del 22 de abril se convirtieron en un hecho que marcó y bifurcó la historia de Guadalajara. Sin duda, su sistema de comunicación también fue afectado.

Son varios los periodistas y académicos que han señalado el 22 de abril como un momento en que los medios tapatíos y la forma de hacer periodismo en la ciudad, avanzaron notoriamente en su desarrollo histórico. Tal vez, incluso, sea ya un lugar común traerlo a la mesa, pero vale la pena darle una vuelta más a la tuerca.

22 de abril de 1992.03

Como ya lo he mencionado en otros artículos (“A dos décadas de la aparición Siglo 21 en Guadalajara, “Ocho Columnas), a finales de los años ochenta el sistema de comunicación de la ciudad se sentía viejo y anquilosado. De la televisión hay poco qué contar, Canal 6 (XEHL-TV) vivía sus últimos años como un medio semi independiente, antes de ser engullido completamente por Televisa. En la prensa, El Informador y El Occidental se disputaban una plaza que tenían ampliamente dominada. Muchos reporteros, de distintos medios, cobraban sus quincenas en dependencias oficiales. Como se revelaría en 1995, en ayuntamientos como el de Guadalajara, se subsidiaban a decenas de pasquines que pocos leían y menos compraban. Y en general en el país todavía existían evidencias de que la libertad de expresión incomodaba a la clase política y eran más o menos comunes, los actos autoritarios de censura o silenciamiento de los medios de comunicación ante ciertos temas políticos. Pero la sociedad estaba en un proceso de profunda transformación. Aquellos años fueron parte de la larga transición política en México.

Por ello, cuando ocurrieron las explosiones, la sociedad de Guadalajara, incluidos sus periodistas, buscó la forma de contar con información independiente, veraz y alejada de los tentáculos del gobierno priista que en aquel momento todavía tenía el control del gobierno local. Según algunos reporteros que estaban activos en aquel tiempo, es muy claro que ciertas estaciones de radio (como Radio Universidad) hicieron un trabajo memorable en torno a la tragedia de Guadalajara, pues se convirtieron en medios de comunicación a través de los cuales fluyó la información y lograron poner en contacto a las distintas partes de una sociedad que necesitaba, primero, conocer la gravedad de la tragedia y después, medios que permitieran la organización ante la incapacidad y hermetismo del gobierno local.

Si dentro de la historia de la Ciudad de México el temblor de 1985 aparece como una herida que se convirtió en un catalizador para la organización social, siete años después, las explosiones de Guadalajara ejercieron una influencia similar. Y como bien decía ayer Agustín del Castillo en un programa especial sobre el tema en Milenio Jalisco, hace veinte años no había Facebook ni Twitter, pero sí se construyeron redes sociales a través de la radio o de la comunicación cara a cara. (Aquí, otra muestra de la poca pertinencia de llamar “redes sociales” a las tecnologías que hoy permiten el microbloging.) La radio no nada más dio a conocer temas que en otros medios fueron censurados, también ayudó a reconstruir las características de la tragedia, pero sobre todo, fue un medio que permitió organizar a los ciudadanos quienes requerían saber a dónde recurrir y qué hacer para unirse a tareas propias del rescate de sobrevivientes, del cuidado de los heridos o de la solidaridad con todos aquellos que perdieron a sus seres queridos, sus hogares o sus negocios.

En el caso de la prensa ocurrió un fenómeno curioso, aunque también ya ampliamente comentado. En general, los periódicos no hicieron un trabajo memorable y se plegaron a un oficialismo temeroso. Sin embargo, no hay que olvidar que Siglo 21 fue un periódico que, lleno de jóvenes reporteros y con apenas unos meses de existencia, despertó a la opinión pública gracias a sus coberturas valientes y con esquemas frescos para hacer periodismo. A partir de esta cobertura, la circulación diaria de Siglo 21 aumentó significativamente, lo que le permitió competir directamente a los decanos de la prensa local.

"Aquí tienen a su Baboso", del caricaturista Manuel Falcón

“Aquí tienen a su Baboso”, del caricaturista Manuel Falcón

Veinte años después, el orden de cosas se ha transformado y me parece, estamos en vías de una nueva transformación, bien conservadora, bien progresista. En 1992 la sociedad se organizó, la clase política fue repudiada y señalada por corrupta e ineficiente y hubo medios de comunicación que aceptaron el reto de informar a una comunidad mucho más identificada con la democracia que con el autoritarismo. En 2012 estamos por cumplir 18 años de gobiernos panistas y vemos cómo comienzan a derrumbarse figuras e instituciones de un viejo orden. La Universidad Autónoma de Guadalajara en un lustro perdió a su fundador (Antonio Álvarez del Castillo), a su periódico emblemático (Ocho Columnas) y ahora a su equipo de futbol (Estudiantes Tecos). Por otra parte, en meses recientes nos enteramos del fin de la carrera de Juan Sandoval Íñiguez, un cardenal de gran ascendencia política y moral en la vida pública de Jalisco. Y hace un par de días supimos que Francisco Ramírez Acuña, político que llegó a tener un gran poder en el estado, se va, exiliado, a tomar las riendas de una embajada europea. Por otro lado, vemos que los medios también se han transformado diametralmente: en la televisión se ofertan tres canales públicos que hace veinte años no existían (C7, Once TV, Canal 44) y aunque marginales, hay dos canales de cable que generan producción audiovisual local; la radio, como industria, ha ido en picada, pero en meses reciente hemos visto la aparición y consolidación de espacios informativos interesantes; y vemos cómo los periódicos buscan sobrevivir en un contexto de crisis económica y baja inversión publicitaria.

A unos meses de la elección por el gobierno del estado, quienes habitamos Jalisco debemos reflexionar seriamente sobre nuestra historia reciente y preguntarnos sobre nuestros deseos sociales de cara al futuro. Muchas respuestas las podemos encontrar al hacer una conmemoración y reflexión sobre los veinte años de las explosiones del 22 de abril de 1992.

Este artículo fue publicado el día 23 de abril de 2012 como parte de la columna de opinión “Sistema Autorreferencial” del programa “Señales de Humo”, que se transmite por Radio Universidad de Guadalajara.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Veinte años de transformaciones sociales: a dos décadas de las explosiones del 22 de abril en Guadalajara

  1. Bernardo Masini

    El “Baboso” que dibujara Manuel Falcón a partir de las explosiones es, incluso hoy, uno de los mejores retratos de la reacción ciudadana.

    Por lo demás, ¿la embajada a Ramírez Acuña será exilio (en clave de castigo)? Yo sentí que lo están curando en salud, como que lo están protegiendo. En fin…

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